Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No. 2
Parte No. 3
El siguiente valor espiritual que vamos a conocer y explicar es el número 5, el recogimiento. Empezaremos con la definición del término que brinda el diccionario de la RAE: El estado y la actitud de la persona que se aísla del trato con la gente. Sin embargo, en los contextos de las filosofías espirituales orientales y de la teología cristiana (todas ellas reunidas bajo un solo concepto que denominamos filosofía perenne), la idea del aislamiento tiene un significado muchísimo más esotérico, soteriológico y teleológico, ya que invoca la necesidad de enfocarnos en nuestro yo interior (nuestro Yo Superior), en ese estado idóneo de vacío perfecto de cualquier rasgo de avidez (el proceso de la kénosis), en nuestro rol de emprendedor espiritual (o practicante de la fe inegoísta) y en liberarnos de los condicionamientos del mundo de ilusión e ignorancia, lo cual supone imperiosamente un aislamiento o contención de la mayor cantidad posible de todos los estímulos del entorno que por su naturaleza superficial, efímera e intrascendente (hay excepciones por supuesto), pueden distraernos o perjudicarnos en el dearrollo de nuestra planificación estratégica espiritual cuyo propósito final es el acceso al Estadio Existencial de Plenitud (el nivel máximo de contemplación de la Realidad Divina Noumenal del Poder Superior).
Así, el recogimiento tiene la función de mantenernos enfocados en un modelo de vida ordenado según la Ley Eterna y según la Visión y Misión de nuestra planifición estratégica espiritual, y en forma concomintante, apartados o distanciados de la mayor cantidad posible de distractores que se encuentran en el mundo de ilusión e ignorancia (mundo material-personal) y su conjunto de bienes transitorios, breves, fútiles, insignificantes, corruptibles, mutables e impermanentes, que pertenecen al ámbido de la verdad relativa, mientras que Dios, el Bien supremo, es en sí mismo, la verdad absoluta, el SER ABSOLUTO.
Algunos ejemplos concretos de distractores que pueden perjudicarnos son los siguientes: la inmensa industria del entretenimiento en todas sus formas y géneros; las redes sociales e Internet en general, cuando le damos un uso frívolo e irrelevante; el abuso de la sociabilidad y de la necesidad estima y reconocimiento; las adicciones en todas sus manifestaciones incluyendo la manía al trabajo, etc.
Finalmente, para concluir este tema del valor espiritual del recogimiento, es atinado conocer la definición del vocablo recogimiento que se encuentra en el sitio web de la Enciclopedia Hispano-Católica Universal Mercabá: Es la contemplación, la paz interior, la presencia de Dios, la unión con Dios. El recogimiento es de este modo, un hábito por el que la voluntad fuerza a los sentidos y apetitos, manteniéndolos en los límites de su autoridad, con un dominio que sin embargo, nunca llega a ser absoluto.
El anonadamiento y la enajenación en Dios corresponde al sexto valor espiritual de nuestro curso de Fe Inegoísta. En el diccionario de la RAE podemos encotrar los siguientes significados de anonadamiento: 1. Reducir a la nada, aniquilar. 2. Abrumar o dejar muy desconcertado a alguien. Opacar, disminuir mucho algo.
En el marco de de la filosofía perenne (ver libro de Aldous Huxley titulado de la misma forma), del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, el anonadamiento es el vaciamiento de la propia voluntad (reducir a la nada o aniquilar la voluntad obstinada con los deseos y las pasiones), para llegar a ser completamente receptivo a la voluntad de Dios (cuanto más hay de Dios en mí, menos hay del yo).
El anonadamiento es la acción de despojarnos entusiasta y abnegadamente de nuestra personalidad egoísta o ensimismado yo (y su dependencia con la avidez) o lo que es lo mismo, de nuestra voluntad obstinada y empeñada en las cosas materiales-personales, con el diáfano y determinado objetivo de lograr que nuestra psique u organismo sobrenatural se llene de la Realidad Divina Noumenal. Y en la medida que nuestro acto de anonadamiento sea más perfecto (es decir, en la medida que nuestro sometimiento estratégico sea más entusiasta, dócil e incondicional a la Voluntad Divina), de igual forma, mayor será el grado de contemplación y absorción de Dios en nuestra psique.
El acto de vaciamiento de nuestra voluntad obstinada requiere imperativamente, despojarnos de nuestro yo egocentrista (como un acto supremo de consagración) por amor a la Ley Eterna y a nuestro Poder Superior que es verdad, voluntad, entendimiento, determinación y concreción absolutas y perfectas.
Luego, en lo relativo al vocablo enajenar, encontramos dos definiciones útiles en el diccionario de la RAE: 1. Extasiar, embelesar. 2. Desposeerse, privarse de algo. La contemplación mística nos introduce al conocimiento unitivo de Dios. Cuanto más podamos presupuestar (racionalmente) o intuir acerca de la naturaleza de Dios, del SER, del Bien, mayor será nuestro éxtasis y subyugación. Y cuanto más cautivados estemos con la elocuencia de dicha realidad, mayor será nuestra disposición y necesidad de desprendernos del relativo control de nuestras vidas, lo cual significa la aniquilación de nuestra personalidad egoísta.
El séptimo valor espiritual es el de la conformidad: conformidad con lo que nos suceda (exceptuando por supuesto las consecuencias del pecado y el vicio). La conformidad reúne elementos de la abnegación y del recogimiento.
Conformidad con la voluntad de Dios, sumisión,
docilidad para con las indicaciones del Espíritu Santo; en la práctica, si no
verbal-mente, son lo mismo que conformidad con la Senda Perfecta, rehusar el
tener preferencias y acariciar opiniones, mantener los ojos abiertos de modo
que puedan cesar los sueños y revelarse la verdad.
Aldous Huxley, La Filosofía Perenne
Quien mira hacia afuera sueña, quien mira
hacia adentro, despierta.
Jung
El bien es lento porque va cuesta arriba, el
mal es rápido porque va cuesta abajo.
Alejandro Dumas
En el
diccionario de la RAE encontramos entre varios significados del vocablo
conformidad, los siguientes dos que se ajustan perfectamente al concepto que
queremos definir: El primero dice “adhesión íntima y total de una persona a
otra”, y el segundo dice, “tolerancia y sufrimiento en las adversidades”.
Extrapolando tales significados al contexto de la filosofía perenne, tenemos
que la conformidad es nuestra adhesión total e incondicional a la Ley Eterna, a
nuestra Visión y Misión de la planificación estratégica del Espiritualismo
Ontológico, a la abnegación y a la resiliencia como medios para aspirar a la
iluminación (a la contemplación).
La iluminación viene cuando abandonamos
nuestra obstinación y nos hacemos dóciles al obrar del Tao (la voluntad de
Dios) en el mundo que nos rodea y en nuestros propios cuerpos, mentes y
espíritus.
La última finalidad del hombre, la razón final
de la existencia humana es el conocimiento unitivo de la divina Base —el
conocimiento que puede llegar tan sólo a los que están decididos a "morir
para el yo" y de tal modo a hacer sitio, por así decirlo, a Dios.
Aldous Huxley, La Fisolofía Perenne
Y morir
para el yo, implica la capacidad de poner en práctica la pobreza y el
sufrimiento afectivos, condiciones imperativas para aspirar a ser un emprendedor espiritual de
clase mundial, y constituyen los paradigmas de un modelo superior, virtuoso y
extremadamente singular de vida.