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Un Curso de Fe Inegoísta L 1, P 1

   
Un Curso de Fe Inegoísta

El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento

Lección No.1

Parte No.1
     
     Llamaremos Dios a aquel SER que es absolutamente superior a todos los demás. Dicha superioridad radica en que nadie le dio la existencia, sino todo lo contrario, es increado y en consecuencia, es la causa del ser de todos los entes (materiales y espirituales). Dios (el SER), es absolutamente superior a todos los entes porque existe por derecho propio, porque no recibió de otro la existencia y porque es la fuente del ser de todas las cosas, de todos los entes (el anterior texto corresponde a la demostración ontológica de la existencia de Dios).

        Como Dios es increado, es eterno. Y como existe por sí mismo, con total independencia, es infinito (nada lo limita).

     Dios es verdad, voluntad, entendimiento, determinación y concreción absolutas y perfectas. Dios es omnisciente, ominipresente y ominipoderoso. Todos estos atributos divinos pueden condensarse en dos palabras: PODER ABSOLUTO. Dentro del Reino de Dios Ser Absoluto, hay un punto infinitesimal de verdad relativa llamada universo, nuestro universo.

     El poder que tiene Dios para crear o para generar entes materiales  en el ámbito de la verdad relativa (y entes espirituales en el ámbito de la verdad relativa singular), es taxativamente ilimitado. Dios podría perfectamente crear o generar un millón de universos como el nuestro o un billón de almas separadas de sus cuerpos por la muerte. Lo que Dios no puede crear son otros dioses como Él, porque ÉL es increado, por eso es Dios (los entes son todas las cosas que existen en el mundo material-personal, y están incluidos en el reino animal, vegetal, mineral, los demás reinos biológicos y en todas las demas manifestaciones físicas de la naturaleza como nuestro planeta Tierra y el universon entero).

     Los entes, por lo mismo que se desenvuelven en el ámbito de la verdad relativa (donde prevalece el mal metafísico), tienen muchísimas limitaciones y condicionamientos. Los entes de género espiritual como por ejemplo las almas, también enfrentan limitaciones  y  condicionamientos pero en un ámbito diferente, exclusivo para ellos, que es el de la verdad relativa singular y que conoceremos más adelante. Por más que Dios quiera hacer que los entes participen en forma generosa de su existencia divina, la presencia de SER o de Dios en ellos siempre será infinitesimal a la par de Dios mismo, primero, porque Dios es el SER Y VERDAD ABSOLUTOS, INCREADO, y por lo tanto no puede crear otros dioses porque al recibir la existencia ya no serían dioses, mientras que los entes simplemente participan de la dicha de ser o de existir a través del SER de Dios en forma insignificante (o sea, han recibido la dicha de ser en virtud de la misericordia de Dios que les ha compartido su SER pero exclusivamente en el ámbito de la verdad relativa o de la verdad relativa singular). Segundo, y consecuenica del primer argumento, Dios se desenvuelve en el ámbito de la verdada absoluta, mientras que los entes, las cosas, existen breve o temporalmente en el ámbito de la verdad relativa. Más adelante, enunciaremos un tercer argumento con fundamentos de orden filosófico y más específicamente ontológicos que establecen taxativamente las razones de la insignificancia de los entes en comparación con Dios, el SER PURO.

        Inclusive la presencia de SER que hay en un hipotético billón de almas o entes espirituales, comparado con el SER ABSOLUTO, es lo mismo que comparar un electrón con el universo respectivamente.

      Y en el caso de los entes de género material, y utilizando de ejemplo la entidad más grande que conocemos que es el universo, podemos afirmar con total certeza que un hipotético billón de universos como el nuestro -que tiene una extensión de 93 mil millones de años luz que significa viajar a 300 mil kilómetros por segundo durante 93 millones de años- comparados con el SER ABSOLUTO, también es muy similar a comparar un electrón con el universo respectivamente.

     Sin embargo, dado que el billón de universos tiene muchísima menos presencia de SER que el billón de almas (porque los entes de género espiritual son superiores en acto o en SER a los entes de género material), resulta mucho más acertado si hacemos la comparación entre un neutrino y el universo respectivamente, ya que el neutrino es más pequeño o tiene menos masa que el electrón (por lo tanto, el neutrino representa al billón de universos y el electrón al billón de almas).

     Incluso un solo ser humano tiene mayor presencia de SER que un billón de universos como el nuestro, ya que al estar dotado de alma no solamente es un ente de género material, sino también un ente de género espiritual (un ente mixto). La voluntad y el entendimiento son facultades de naturaleza espiritual que capacitan al individuo para incrementar conscientemente su grado de perfeccionamiento (o de santidad, de virtud) a través de las obras, la devoción y el conocimiento. La capacidad de santificación (modestamente hablando), que es equivalente a la competencia para incrementar la presencia de SER, de Dios en la psique u organismo sobrenatural, es un atributo exclusivo de los entes de género espiritual y por eso mismo, un solo ser humano como dijimos anteriormente, tiene mayor presencia de SER (de Dios, de Bien, de Causa Eficiente) que un billón de universos.

     El billón de universos simplemente posee una inconmensurable mayor magnitud de materia (o de potencia) que un ser humano. Pero la materia y la potencia son atributos que no tienen incidencia alguna en la magnitud de la presencia de SER (de Dios, de Bien, de virtud) en los entes materiales. Por lo tanto, la materia y la potencia tienen un enorme impacto en lo cuantitativo, no así en lo cualitativo, en lo sustancial, que sería el acto, la forma.

     Cabe aclarar que acto, forma, materia, potencia, esencia y existencia, son conceptos con un significado ontológico muy diferente a su significado común y ordinario que podemos hallar en el diccionario. 
     
    Todos los prodigiosos atributos divinos que mencionamos anteriormente pueden condensarse en dos palabras: PODER ABSOLUTO. Una fracción infinitesimal de ese poder se manifiesta en nuestra psique u organismo sobrenatural (alma). Tal y como ya lo hemos establecido, nuestra voluntad y entendimiento -que indiscutiblemente son facultades de orden espiritual- nos proporcionan la capacidad de incrementar dicha fracción infinitesimal hasta alcanzar un nivel de presencia concentradísima (lo cual no sucede en los entes materiales). No obstante, en la escala de los entes espirituales, una presencia concentradísima de SER, de PODER, continúa siendo una fracción infinitesimal (comparada con el SER ABSOLUTO). Sin embargo, lo importante es que podemos utilizarla para prevenir el sufrimiento potencial y para combatir exitosamente el sufrimiento real, efectivo. Más adelante conoceremos la Ley de la Causa Eficiente, una ley de causa-efecto que nos protege contra el mal metafísico según la concentración de SER que tengamos en nuestra psique u organismo sobrenatural.

     Lograr una presencia concentradísima de SER o de PODER en nuestra psique no es algo gratuito, se requiere de un método de trabajo no solo para alcanzar tal presencia, sino también para obtener el máximo provecho de dicho poder al combatir el sufrimiento. El método al que hacemos alusión es el de la Fe Inegoísta.