Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No. 3
Parte No.2: La balanza de la justica de la Fe Inegoísta
En la primera parte de la presente lección No.3, iniciamos el estudio del Agradecimiento de Fe Inegoísta (AFI), el cual a su vez, forma parte del Algoritmo del Espiritualismo Ontológico, el cual a su vez, es uno de los elementos del método requerido para solucionar la segunda parte del problema fundamental de la existencia, problema que consiste en determinar el método y la forma para tener un desempeño sobresaliente durante el desafío del Estadio Existencial Carencial, de tal forma que seamos capaces de eludir lo peor de dicho estadio y acceder de una forma relativamente favorable al Estadio Existencial de Plenitud.
Por su parte, el AFI se compone de varios fundamentos que le dan vida. Uno de ellos, es el ejercicio de la balanza o ponderación espiritual, al cual le dedicamos una explicación amplia también en la primera parte de esta lección No.3.
En esta segunda parte, utilizaremos ejemplos de Situaciones de Sufrimiento Resilientes como las que suceden constantemente en todo el mundo, en nuestro entorno cercano y como las que nos ocurren a nosostros mismos, de tal forma que podamos entender con más detalle, el funcionamiento y la dinámica de dicho ejercicio de la balanza o ponderación espiritual, que es una dinámica entremezclada del mal metafíco y de la doctrina de la Fe Inegoísta.
Primero que todo, debemos tener muy presente el siguiente principio ontológico: En cualquier lugar donde se encuentre un ser humano, irremediablemente hay imperfección, y en consecuencia, hay mal metafísico (que es No-Ser y privación de SER, de Dios, de Bien, de causa eficiente), el cual a su vez, se revela por medio del mal físico (enfermedades, accidentes, violencia) y del mal moral (vicio, pecado, defectibilidad de la voluntad, avidez).
El mal metafísico tiene muchas formas de manifestarse. La siguiente es una clasificación básica de todas esas formas (o Situaciones de Sufrimiento Resilientes), a través de las cuales se expresa o se concretiza el mal metafísico y sus respectivos y derivados males físico y moral:
Categoría No.1, Enfermedades y trastornos:
Incluye enfermedad cardiovascular, cáncer, accidente cerebrovascular, enfermedad infectocontagiosa, enfermedad degenerativa, malformación congénita y todas las demás dolencias principalmente de mediano u alto riesgo o grado de perjucio.
Categoría No.2, Accidentes:
Incluye accidentes de tránsito, de aviación, marítimos, ferroviarios, laborales, turísticos, domésticos y todos los demás tipos de accidentes. Los accidentes en general, no solo pueden provocar la muerte, sino también, incapacidad física o mental permanente.
Categoría No.3, Agresión y abuso:
Incluye agresión física y psicológica, abuso y acoso de todo tipo, estupro, incesto, violencia intrafamiliar, homicidio, tiroteos, etc.
Categoría No.4, Fenómenos sociopolíticos y geopolíticos:
Incluye migraciones forzadas, refugiados y desplazados internos, guerras civiles y geopolíticas, genocidios y crímines de lesa humanidad, conflictos étnicos, sanciones económicas, atentados terroristas, etc.
Categoría No.5, Crimen organizado y delicuencia:
Incluye asaltos a mano armada, robos, hurtos, estafas, timos, extorsión, narcotráfico y todas sus secuelas y perjuicios indirectos, tráfico de personas y todas las demás formas de crimen organizado.
Categoría No.6, Siniestros y fenómenos de la naturaleza: Incluye incendios, explosiones de gas, sismos, sunamis, inundaciones, tornados, huracanes, etc.
Luego de conocer la anterior clasificación de todas las manifestaciones (o Situaciones de Sufrimiento Resilientes) del mal metafísico y sus respectivos y derivados males físico y moral, podemos tener una imagen amplia y detallada de todo la gama de mal, dolor y sufrimiento ante la cual estamos expuestos. Dicha clasificación nos facilitará hacer una valoración del resultado del ejercicio de la ponderación o balanza espiritual, una vez que lo hemos puesto en práctica.
Lo que sigue es colocar pesas imaginarias (una mucho más masiva que la otra) en cada uno de los extremos de la balanza de la justicia e imaginar el grado de inclinación que tomaría la viga o barra horizontal que soporta las pesas en sus platos o extremos. Recordemos que cada pesa representa un caso paradigmático de lo que lamentablemente ocurre cotidianamente en nuestro mundo, y que para efectos de nuestra doctrina del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, cada caso es una Situación de Sufrimiento Resiliente (SSR) y que la escala del sufrimiento (o del mal metafísico y sus derivados y respectivos males físico y moral), va de 1 a 100 (donde el 100 representa una SSR extremadamente cruda, despidada, funesta, fúnebre, desgarradora, trágica, espantosa, incurable, inexorable, inhumana e inimaginable). Para efectos de nuestro ejercicio, utilizaremos una SSR de un nivel bastante alto, digamos de nivel 80, y la compararemos con una SSR de mucho menor grado de perjuicio en la escala del sufrimiento, como podría ser una situación de nivel 30 aproximadamente.
Nota: los valores adjudicados a las situaciones de sufrimiento son muy subjetivos y relativos, pero lo relevante es que reflejen la gran diferencia en el grado de daño, dolor o perjuicio entre ambas, lo cual es necesario para ver el funcionamiento de la balanza de la justicia.
La Situaciones de Sufrimiento Resiliente (SSR) que vamos a utilizar en el siguiente ejemplo son las siguientes: Yo soy víctima de un accidente de tránsito, y como consecuencia del mismo, pierdo una de mis extremidades inferiores y además sufro algunas otras lesiones de consideración pero logro recuperarme totalmente de ellas. La otra SSR que colocaremos en la balanza de la justicia es la siguiente: En un país sumido en un conflicto geopolítico (ni siquiera una guerra civil, sino una guerra provocada por la injerencia de intereses geopolíticos), un padre tuvo que ver a su pequeño hijo herido y sufriendo mucho por los efectos explosivos de un proyectil disparado por un tanque de guerra, y tuvo que verlo morir algunos días después simplemente porque el niño no pudo recibir la adecuada asistencia médica en un plazo de tiempo oportuno. Además, el padre y el resto de su familia se conviertieron en desplazados internos y perdieron su casa y todas sus demás pertenencias.
La SSR que me ha perjudicado, está ubicada en el lado izquierdo de la balanza de la justicia. La otra SSR, está ubicada en el lado derecho. A mi SSR le asignaré un peso de un kilogramo, por lo que en el lado izquierdo de la balanza hay una pesa de 1 kg. La otra SSR que es muchísimo más grave, dolorosa y perjudical, debería tener en consecuencia un peso al menos de 10 kilogramos, por lo que en el lado derecho de la balanza, hay una pesa de 10 kg. La relación de 10 a 1 evidentemente nos indica que la SSR del lado derecho es 10 veces más dañina, sufrida y maligna que la del lado izquierdo.
En términos de la escala del sufrimiento, y desde mi punto de vista, la SSR que he tenido que enfrentar tiene un valor de 30, y la otra SSR un valor de 80. Las SSR con el valor máximo de la escala, las podríamos encontrar en general, en los genocidios muy propios de las guerras, donde los civiles sufrieron pánico, torturas, violaciones, muertes dolorosas y donde fueron sometidos en algunos casos a experimentos médicos de carácter sádico. Algunos de los ejemplos más emblemáticos los podemos ver en los campos de exterminio nazis y en la Unidad 731, que fue un programa encubiero de armas biológicas y químicas operado por el Ejército Imperial Japonés en China entre 1936 y 1945. Pero por supuesto que también existen otros escenarios muy propicios para tales eventos tan extremadamente perjudiciales y dolorosos.
Con una pesa de un 1 kg en uno de sus extremos y una pesa de 10 kg en el otro, y luego de preguntar a la IA de Deep Seek (IA) acerca de lo que le sucedería a la balanza, esta es la respuesta del chat bot: la balanza no se detendrá en un ángulo pequeño. La fuerza neta que la gira es enorme (equivalente a 9 kg de desbalance). Girará rápidamente hasta alcanzar el límite físico de su diseño. La barra horizontal de la balanza de la justicia se inclinará completamente hacia el lado donde está la pesa de 10 kg hasta que toque su límite mecánico (o hasta que el platillo izquierdo se eleve por completo). El torque en el lado derecho es 10 veces mayor que el del lado izquierdo. Por lo tanto, el lado derecho bajará y el izquierdo subirá. El ángulo de inclinación sería de 90 grados (o muy cercano a él si la balanza no tiene topes). Si es una balanza ideal sin topes, la barra se inclinará hasta quedar completamente vertical.
En el presente ejercicio, 1kg versus 10 kg es una desproporción masiva, lo cual muestra de una forma extremadamente gráfica, la diferencia tan grande entre una y otra situación en términos de malignidad.
La primera conclusión que deberíamos extraer del anterior ejercicio de la ponderación o balanza espiritual, es que a pesar de tratarse de un evento maligno perjudicial, que me ha provocado la pérdida de una extremidad y un breve período hospitalizado, es absolutamente evidente, que comparado con el evento maligno del padre que ha perdido a su pequeño hijo de una forma muy dolorosa en un país convulsionado por la guerra, el caos, la violencia y en donde las familias están expuestas cotidianamente a la muerte, al abuso y al ultraje, obligadas a dejar atrás su tierra, su patrimonio y a huir como desplazados internos, mi SSR resulta ser hasta cierto punto benigna y se encuentra ubicada en una posición relativamente baja de la escala del sufrimiento.
Para representar en forma simbólica o metafórica el anterior contraste entre ambas SSR, hemos colocando una pesa de un Kg. en el plato del extremo izquierdo de la balanza de la justicia, y una pesa de 10 Kg. en el plato del extremo derecho y hemos imaginado como la viga o barra horizontal se ha inclinado con mucha fuerza y a gran velocidad hacia el lado derecho, evidenciando la gran diferencia en masa (o en nivel de dolor y malignidad en la escala del sufrimiento o del mal metafísico) entre una pesa y la otra.
Tal y como lo establecimos en la anterior parte No.1 de esta lección No.3 (y en relación con el ejercicio de la ponderación o balanza espiritual), "su objetivo es ubicar cualquier evento trágico y/o doloroso en su lugar correcto, proporcional a su importancia real en relación con un evento que tenga un grado de malignidad , daño o perjuicio mucho mayor o mucho más grande, de tal forma que podamos contextualizar o relativizar dicho evento real que nos está afectando o perjudicando y no verlo como algo aislado y superlativo", sino, como un medio óptimo para mejorar nuestra formación como emprendedores y supervivencialistas espirituales. Si tuviéramos la capacidad de poner en práctica el ejercicio de la ponderación o balanza espiritual cada vez que enfrentamos una SSR de mediano o alto grado de dificultad para ser asimilada y aprovechada (estratégicamente), reconoceríamos de inmediato que hemos sido muy afortunados, ya que nos hemos librado de una SSR que en vez de tener un valor de 20 o 30 en la escala del sufrimiento (o del mal metafísico y sus derivados y respectivos males físico y moral), perfectamente pudo haber tenido un valor de 90 o de 100 en dicha escala.
La segunda conclusión que deberíamos extraer, es algo que también expusimos en la primera parte de esta lección No.3: Las Situaciones de Sufrimiento Resilientes (SSR) de mediano y de alto grado de dificultad para ser asimiladas o aprovechadas, tienen la virtud de apartanos por un determinado período de tiempo de las emociones, pasiones y preocupaciones mundanas (o sea, nos apartan de la avidez). Dicho con otras palabras, las SSR como la del ejemplo del accidente de tránsito, nos impulsan a valorar correctamente cosas que en principio parecen tan ordinarias como la salud, la cotidianidad, la vida, la familia, los amigos, Dios, etc, y nos capacita para que al menos por un corto período de tiempo, podamos encontrar el verdadero sentido de la vida sin depender para ello primordialmente de los bienes materiales-personales. Dependerá de cada quien, cuánto pueda aprovechar los beneficios antes descritos para efectos de un cambio radical en su modelo de vida.
La anterior clasificación básica de todas las formas (o Situaciones de Sufrimiento Resilientes), a través de las cuales se expresa o se concretiza el mal metafísico y sus respectivos y derivados males físico y moral, nos proporciona una cantidad casi infinita de combinaciones de SSR con las que podemos visualizar a través del ejercicio de la ponderación o balanza espiritual, el contraste tan grande entre dos eventos dolorosos con valores muy desiguales en la escala del sufrimiento. Cada vez que nos corresponda asumir las consecuencias de un evento de mediano o alto grado de daño, perjuicio y dolor, es deseable como parte de la doctrina de la Fe Inegoísta, poner en práctica el Agradecimiento de Fe Inegoísta, el cual incluye por supuesto, dentro de sus elementos principales, el ejercicio de la ponderación o balanza espiritual.
Estas dos conclusiones no solamente guardan muchísima relación, sino que constituyen un complemento primordial de los fundamentos del ejercicio del Agradecimiento de Fe Inegoísta (AFI), que conocimos en la primera parte de esta Lección No.3.
El mal metafísico y sus respectivos y derivados males físico y moral pertenecen al ámbito del No-Ser, que es todo lo opuesto al ámbito del SER, que es Dios, Bien, causa eficiente, verdad absoluta. Y como el mal metafísico es No-Ser, no existe en términos de verdad absoluta, pero al mismo tiempo, es el nutriente de nuestro proceso de santificación y perfeccionamiento espiritual, que nos conducirá a una existencia magnífica en el Estadio Existencial de Plenitud (EEP).
Recurso didáctico para comprender metafóricamente la magnitud eterna e infinita del SER ABSOLUTO
Considerando que Dios es el SER ABSOLUTO, y que los entes en general tan solo participan del SER o bien, tienen una determinada presencia de SER (y exclusivamente en el ámbito de la verdad relativa), y con el objetivo de representar y resaltar el contraste abismal entre ambos (contraste tomando en cuenta únicamente la presencia de SER por supuesto), podemos apelar a la siguiente comparación:
Mientras que Dios (SER puro), es el equivalente a un trillón de universos como del que tenemos conocimiento, por otro lado, los entes (o supraentidades) como el Estadio Existencial de Plenitud (que alberga almas altamente espiritualizadas), el Estadio Existencial Carencial, el universo y la humanidad, equivalen todos ellos (en términos de presencia de SER) a unos pocos electrones. !Qué deproporción tan insondable! !Un trillón de universos (cada uno de ellos con un diámetro de 93 mil millones de años luz al menos en su parte observable), versus unos cuantos electrones! NOTA: En toda comparación que hagamos con Dios, lo único que cuenta de cualquier ente es su presencia de SER, porque todo lo demás que forma parte de él, es No-Ser, y el No-Ser no es, es decir, no existe en cuanto a verdad absoluta se refiere.
Por lo tanto, podemos deducir de manera taxativa que tu alma y mi alma, eventualmente evolucionadas y alojadas en el EEP, desde el punto de vista cualitativo (o sea, presencia de SER) y al igual que lo que ocurre con cualquier otro ente, son insignificantes a la par de Dios SER ABSOLUTO. Todos los entes anteriormente descritos (incluyendo las almas altamente espiritualizadas en el EEP), son virtualmente inexistentes o prácticamente nada.
Los anteriores parámetros utilizados para evidenciar la desproporción tan enorme entre Dios y todas las supraentidades mencionadas anteriormente (incluyendo obviamente los trillones de trillones de entes contenidos dentro de esas cuatro supraentidades), son totalmente reales y están fundamentados en la siguiente Premisa de las Limitaciones Generadas por el No-Ser:
Por más que Dios quiera hacer partícipe en forma generosa su SER en las supraentidades o en general, en los trillones de trillones de entes existentes en el ámbito de la verdad relativa (las supraentidades y/o entes tienen una determinada presencia de SER por voluntad de Dios), tenemos que observar algunas leyes ontológicas que lo impiden. Examinemos con detalle el siguiente resumen de propiedades y características de Dios y de los entes tanto materiales como espirituales:
Propiedades inherentes a Dios: Dios es increado, infinito, eterno, omnisciente, omnipresente, omnipotente. Dios es verdad, voluntad, entendimiento, determinación y concreción absolutas y perfectas. Dios es inalterable, indivisible, inmodificable, imperturbable, inmutable, incorruptible. Dios es acto puro, SER ABSOLUTO, sin cabida para la más mínima privación de SER y sin una existencia distinta a su esencia.
Propiedades inherentes a los entes (de género material y espiritual):
Los entes adolecen de composición (es decir, una parte No-Es el resto de las demás partes, por lo tanto, todas las partes son No-Ser), y también son corruptibles, mutables,
impermanentes, múltiples y distintos. En términos de eternidad, tienen una existencia extremadamente breve, transitoria
e insignificante (inclusive el universo). Sin embargo, en el caso de los entes de género espiritual, éstos no adolecen de impermanencia porque son perennes, pero no eternos. En todos los entes (tanto los de género material como espiritual), su existencia es distinta a su
esencia, lo que significa que recibieron de Dios el ser (con minúscula), es decir, recibieron la dicha de
ser entes). Pertenecen al ámbito de la verdad relativa o al de la verdad relativa singular (en el caso de los entes espirituales
como las almas).
La virtual existencia de la verdad (relativa o singular), depende de la virtual existencia de los entes, y la virtual existencia de ellos, depende a su vez, de la presencia o participación de SER o de Dios en ellos. Con base en las anteriores propiedades inherentes a los entes (de género material y espiritual), podemos establecer perfectamente que los entes tienen una presencia o participación de SER tan insignificante que son virtualmente inexistentes o prácticamente nada, lo cual implica necesariamente, que lo es también la verdad relativa (medio donde se desenvuelven dichos entes).
Nota: La verdad relativa, cuya existencia es inherente a los entes, es un ente de razón, según los fundamentos metafísicos.
En correspondencia con la argumentación del párrafo anterior, podemos
decretar que las supraentidades como el EEC, EEP, el universo y la humanidad y
los trillones de trillones de entes que contienen, poseen una presencia o
participación de No-Ser de prácticamente un 100 %, o lo que es equivalente, una
presencia o participación de SER (Dios, Bien, causa eficiente) de prácticamente
un 0 %. Todo lo que no es Dios es No-Ser, y el No-Ser no es porque es virtualmente inexistente o prácticamente nada. En consecuencia, todos los entes (que no son Dios sino No-Ser), también son virtualmente
inexistentes o prácticamente nada (al igual que la verdad relativa) y por lo
mismo, las desproporciones entre Dios y las entidades o entes, siempre serán
infinitamente dispares y abismales (como, por ejemplo, Dios equivale a un
trillón de universos como el nuestro, mientras que el universo y la humanidad
equivalen a unos cuantos electrones).
Las anteriores propiedades constitutivas de los entes no son más que limitaciones
generadas por el No-Ser (o por el Mal Metafísico), absolutamente
insalvables de acuerdo con los postulados ontológicos universales (limitaciones
de acto y potencia, forma y materia, esencia distinta a su existencia).
Lo fundamental no es argumentar por qué Dios nos ha dado una presencia de SER tan pequeña, sino, considerar el hecho trascendental de que al ser Dios el SER ABSOLUTO, es tan grande (tan eterno, tan infinito, tan omnisciente, omnipresente y omnipoderoso, tan increado y existe por derecho propio porque es Dios), que cualquier entidad o ente (del ámbito de la verdad relativa), comparado con ÉL, siempre será virtualmente inexistente prácticamente nada.
El concepto de verdad absoluta es totalmente incomprensible para el entendimiento humano que se desenvuelve en el orden de la verdad relativa, que es el orden del No-Ser.
Hemos descrito dos ámbitos de verdad relativa: la verdad relativa simple donde se encuentra el universo, y la verdad relativa singular, donde se encuentran el Estadio Existencial Carencial (EEC) y el Estadio Existencial de Plenitud (EEP). La gran diferencia entre ambos ámbitos es que, en el segundo, las almas separadas de sus cuerpos por la muerte son perennes, mientras que todo lo que se encuentra en el universo (con la excepción de las almas cuando forman parte integral de los seres humanos) es finito, impermanente.
Algo fundamental en relación con la verdad relativa (ya sea simple o singular), es que el mal metafísico es inherente a ella (o más precisamente, a los entes que encuentran en ella), por eso, el ser humano y las almas separadas de sus cuerpos por la muerte, siempre estarán expuestos a Situaciones de Sufrimiento Resilientes (SSR), excepto en el EEP, donde si bien es cierto que el mal metafísico ejerce su poder de imperio (porque las almas siempre serán imperfectas), el nivel de espiritualización o presencia de SER en ellas es tal, que la Ley de la Causa Eficiente obrará favorable y perennemente, librándolas de cualquier Situación de Sufrimiento Resiliente.
De lo anteriormente dicho sobre la relación intrínseca entre la verdad relativa y el mal metafísico, podemos deducir con total certeza que el Estadio Existencial Carencial (EEC), es una Situación de Sufrimiento Resiliente de alto grado de dificultad para ser asimilada o aprovechada estratégicamente. Lo es también la imposibilidad de contemplar la verdad absoluta en el EEP.
Si anteriormente dejamos establecido que Dios (el SER, la verdad y el Bien absolutos), comparado con el conjunto de todos los entes del ámbito de la verdad relativa (incluidas las almas espiritualizadas en el EEP), es lo mismo que comparar un trillón de universos como el nuestro con varios electrones respectivamente, entonces ¿cuál sería el ejemplo para representar lo que significa comparar a Dios con una SSR de alto grado de dificultad para ser asimilada y aprovechada estratégicamente? El ejemplo que debemos utilizar es el siguiente: un trillón de universos como el nuestro comparado con un neutrino respectivamente (un neutrino tiene una fracción de un millón de veces más pequeño que un electrón).
El recurso de la balanza o ponderación espiritual y el de la comprensión metafórica de la magnitud eterna e infinita del SER ABSOLUTO, son elementos muy importantes de la doctrina del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta. Con ellos, la doctrina no pretende hacer alegoría del nihilismo ni mucho menos, simplemente aspira a demostrarnos la grandeza inconmensurable de Dios, y a motivarnos para luchar incansablemente -guiados por la sabiduría y el conocimiento- para alcanzar un estado privilegiado desde el que podamos contemplar la verdad absoluta de Dios.