Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitadode Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No.4
Parte No.4: Significado e importancia de Dios SER ABSOLUTO. Significado e importancia de los entes espirituales y/o materiales
(El modelo panteísta y ontológico de la creación de la realidad espiritual y material)
La metafísica y
la ontología están estrechamente relacionadas con el panteísmo. El diccionario
de filosofía Torre de Babel, brinda la siguiente definición de panteísmo:
“Teoría filosófica que considera que no cabe establecer una distinción radical
entre Dios y la Naturaleza. Teoría que identifica la Naturaleza con Dios”. Esta
segunda idea de la definición de panteísmo es fundamental: “Teoría que
identifica la naturaleza con Dios”, ya que es totalmente coherente con la forma
en la que Dios crea o genera entes según nuestro modelo
ontológico-metafísico-panteísta de la creación.
Dicho modelo
enuncia que los entes existen porque Dios (el SER) ha dispuesto crearlos o
generarlos brindándoles la dicha de ser a través de su SER en el ámbito de la
verdad relativa. Y en el caso de las almas separadas de sus cuerpos por la
muerte, ya no en el ámbito de la verdad relativa, sino, en el ámbito de la verdad relativa singular. Al brindarle a un ente la
fortuna de ser un hombre, una mujer, un árbol, un mineral, una molécula de agua
o cualquier otra cosa o criatura, Dios está compartiendo con todos estos tipos
de entes su SER eso sí, exclusivamente en el ámbito de la verdad relativa. Y
este gesto amoroso de compartir, en modo alguno contraviene la naturaleza
indivisible, inmutable e inalterable de Dios, ya que lo que está compartiendo
es un bien absolutamente espiritual, cualitativo (y no cuantitativo). Para
dejarlo totalmente claro con un ejemplo: un ser humano comparte su aprecio y
estima con sus seres amados, sus amigos y en general, con todos sus semejantes,
y por supuesto, en grados diferentes según cada caso, pero por supuesto, no significa
que ese ser humano se ha dividido en una determinada cantidad de fracciones o
fragmentos de aprecio y estima.
Para tener más
clara la forma en la que la naturaleza (o el conjunto total de entes de género
material y espiritual) está relacionado o vinculado con Dios, es muy oportuno
prestar atención al filósofo costarricense Manuel Segura. El profesor Segura dice que “el Panteísmo es
una doctrina filosófica que considera que Dios es la verdad en sí o absoluta, y
que todas las cosas no son más que manifestaciones pasajeras de esa verdad. De
modo que Dios es en todas las cosas, y todas las cosas son en Dios. Y que la
misma participación del SER en otro sentido es imposible, pues el SER NO PUEDE
DIVIDIRSE”. Y a la anterior proposición del profesor Segura, podemos agregar
que al ser Dios increado no puede crear dioses, solo entes, y que los entes
pertenecen exclusivamente al ámbito de la verdad relativa o de la verdad
relativa singular (en el caso de las almas que son entes de género espiritual).
La ontología, la metafísica y el panteísmo se conjugan eficientemente para
darnos como resultado, un modelo que contiene una concepción coherente,
elocuente y concreta de la creación divina. Lo hemos denominado el modelo
ontológico-metafísico-panteísta de la creación.
El cristianismo
rechaza el panteísmo como también, la idea de que el SER participa en todas las cosas o entes. En su lugar, se basa en el teísmo. Según el
diccionario de la Real Academia Española, el teísmo es la creencia en la
existencia de un dios personal, creador del mundo y que vela por él pero que no
se manifiesta en él. El panteísmo no acepta en principio la existencia de un
Dios personal, pero tampoco rechaza la existencia de una vinculación con Dios.
Por eso el
panteísmo se sustenta en la idea que ya conocemos de la compartición del SER de
Dios en el ámbito de la verdad relativa con todos los entes, siendo los humanos
los más favorecidos en cuanto a presencia de SER en virtud de nuestra psique o
alma cuya naturaleza de carácter espiritual ya hemos demostrado anteriormente.
Y no solamente somos los entes más favorecidos, sino que, además, la voluntad y
entendimiento que configuran nuestra psique, nos brindan la capacidad de
incrementar la presencia concentrada de SER, de Dios, a través de la ejecución
óptima, sistemática, consagrada, abnegada y como un culto a Dios de nuestro
deber supremo: la Ley Eterna y los valores del Espiritualismo Ontológico. Los
humanos, entes mixtos de género material y espiritual, tenemos en forma
exclusiva el enorme e invaluable poder entre todos los demás entes de la
creación, de incrementar dicha presencia de Dios, de SER, de Bien, de causa
eficiente, de riqueza ontológica, de expansión cualitativa.
La capacidad de
nuestra psique que es de naturaleza espiritual (en oposición a una naturaleza
biológica u orgánica), de aumentar voluntariamente la presencia de SER, es la
causa de que cualitativamente, una sola persona, sea mucho más valiosa que todo
el universo (que es un ente exclusivamente de género material sin autonomía
para aumentar su nivel de perfección, de SER). En lenguaje ontológico, lo
podemos argumentar de la siguiente manera: aunque el universo tiene
incomparablemente mucha más materia o potencia, tiene mucho menos de acto o de
forma. Recordemos que los entes espirituales están compuestos de existencia y
esencia, y dicha esencia está compuesta de forma o acto y de potencia, y que la
diferencia con los entes materiales es que éstos últimos tienen en su esencia
no solo forma o acto y potencia, sino también materia, que por definición es
corruptible. Al carecer de materia, las almas son sustancias simples y, por lo
tanto, mucho más perfectas que las sustancias materiales (que son compuestas).
Además, la demostración de la espiritualidad del alma es un hecho harto
demostrado por la filosofía y más específicamente a través de la metafísica (demostración que hemos expuesto en este curso).
Por todo lo anterior, podemos asegurar con total seguridad, que el universo es
inferior en SER a un solo ser humano (considerado este último en su dimensión
de ente espiritual).
Cuanto mejor
ejecutemos la Ley de la Causa Eficiente y los valores del Espiritualismo
Ontológico, mayor será nuestra producción de méritos y de autorrealización
espirituales, y como consecuencia, mayor será nuestro acervo de bienes
espirituales y en última instancia, mayor será la presencia concentrada de SER,
de Dios, de Bien, en nuestras psiques. En sentido inverso, cuanto peor
ejecutemos dicha ley y valores, menor producción de méritos y autorrealización,
menor acervo de bienes y menor presencia de SER. Y nuestra psique, o está con
mayor presencia de SER, o está con mayor presencia de NO-SER (de privación de
SER). El SER es equivalente a nuestro espiritual yo inegoísta, y el No-Ser es
equivalente a nuestro ensimismado yo (personalidad egoísta). En síntesis, o
trabajamos en forma ardua, sacrificada y entusiasta para llenar nuestra psique
de Dios, de SER, o inevitablemente se llenará de avidez (o sea, de deleites,
apegos, deseos, pasiones y emociones que son NO-SER).
La dificultad
para consagrar nuestras vidas al cumplimiento de la Ley Eterna y los valores
del Espiritualismo Ontológico se debe básicamente al hecho de que al estar
dominados por la avidez y nuestra personalidad egoísta (nuestro ensimismado yo
o yo inferior). Somos entes extremadamente imperfectos, caracterizados mucho
más por los defectos y los vicios, que por las virtudes. Lo anterior significa
también, que somos seres ética y moralmente muy poco productivos, carentes de
dominio sobre muchos de nuestros impulsos e instintos como la iracundia, la
arrogancia, la avaricia, la codicia, la vanidad, los apegos, la imprudencia, etc. El notable
dominio que ejerce la personalidad egoísta en nosotros provoca que nuestra
psique permanezca llena de No-Ser y que el espacio para el SER (es decir, para
Dios) sea muy reducido.
Hemos establecido
en lecciones anteriores que Dios (de manera imperativa) es increado, lo que
significa que existe por derecho propio, por sí mismo, con total independencia
(es decir, sin condicionamientos de ningún tipo), que no recibió de nada ni de
nadie la existencia. Es Dios por ser la causa del ser de todos los entes, y por
eso mismo, es infinitamente superior a todos los que participan de su
existencia y también es la verdad absoluta, el Ser Puro, y, en consecuencia, es
eterno e infinito. Al ser Dios el SER ABSOLUTO, eterno, infinito, omnisciente,
omnipresente, omnipotente, ilimitado e increado, no existe restricción
ontológica o metafísica alguna para que pueda crear o producir una ilimitada
cantidad de entes haciéndoles partícipes de su SER exclusivamente en el ámbito
de la verdad relativa o lo que es igual, con limitaciones temporales y
espaciales (limitaciones de forma y materia, o de acto y potencia).
Si es que aún no
los ha hecho, Dios podría crear millones de millones de millones de universos
como el que conocemos, o al menos, del que tenemos noción. Cada universo es una
supraentidad que alberga trillones de trillones de entes, desde las partículas
elementales de la materia (las indivisibles, las que poseen menos masa),
ascendiendo gradualmente en complejidad o en tamaño (en lo cualitativo o en lo
cuantitativo), hasta llegar, por ejemplo, al ser humano (u otros seres
provistos de alma) y a las galaxias. De acuerdo con la dialéctica ontológica y
metafísica del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, no existe
limitación alguna física o metafísica para que Dios se manifieste a través de
una cantidad inimaginable de entes.
El ente de género
material más grande que conocemos es el universo. Es tan grande y complejo
(tiene una extensión de 93 mil millones de años luz), que debemos considerarlo
una supra entidad. Sin embargo, como ente que es, y al igual que cualquier otro
ente (un átomo, una célula), no es más que una manifestación divina con cierta presencia de SER en el orden
de la verdad relativa.
En el plano de la
física teórica pura, podemos encontrar paralelismos que apuntan a la existencia
de múltiples universos. Nos estamos refiriendo a las teorías del multiverso, y
algunas de ellas son las siguientes: La
teoría de la inflación caótica, la de la mecánica cuántica, la teoría de
cuerdas, la del multiverso infinito, la de los universos paralelos, la teoría
de los universos burbuja y la de los universos hijos. Según todas estas
teorías, podrían existir, desde varios universos infinitos hasta un número
inimaginable pero finito de ellos como 10 elevado a la potencia 500 (un 1 seguido de 500
ceros). Toda esta información sobre las teorías del multiverso proviene de la
búsqueda en IA. El gran inconveniente de ellas es la insalvable limitación de
la física experimental actual para comprobarlas empíricamente. Sin embargo, son
teorías que cumplen con las normas científicas en cuanto a sus fundamentos
matemáticos. Resulta muy interesante y sugestivo el hecho de que tanto la
doctrina del Espiritualismo Ontológico (con sus cimientos
ontológicos-metafísicos) y la ciencia de la física, lleguen a conclusiones muy
similares, desde métodos epistemológicos diferentes.
Dios es el SER, y
el SER es Bien, causa eficiente, expansión cualitativa, riqueza ontológica
eterna e infinita. El SER es un concepto o realidad de orden cualitativo. Y lo
cualitativo es lo relativo a la calidad de un bien, de un objeto o de una
creatura. Y la calidad es el conjunto de propiedades inherentes a algo que
permiten juzgar su valor. Por lo tanto, la calidad determina el valor de una
cosa. Finalmente, el valor es la Magnitud de la Significación o Importancia
(MSI) de una cosa, acción, palabra.
Los entes
espirituales, materiales y mixtos (los seres humanos), son formas a través de
las cuales se manifiesta o participa el SER (Dios). Es decir, Dios nos ha hecho
partícipes de su SER exclusiva y necesariamente en el orden de la verdad
relativa. Entre mayor sea la presencia de SER en nuestras psiques (o entre
mayor sea la magnitud de la significación o importancia -MSI- de nuestras
psiques), mayor será nuestro grado de perfeccionamiento, de santidad, de calidad
espiritual.
Por el simple
hecho de ser un ente de género mixto (cuerpo físico y psique o alma), una sola
persona posee más presencia de SER (o de MSI) que todo el universo, y eso sin
considerar que está en potencia para incrementar dicha presencia concentrada de
SER en virtud de su voluntad y mente que son de naturaleza espiritual y que
conforman su psique. Sin embargo, tal presencia de SER no la exime de una
endeble situación de exposición e indefensión ante el mal metafísico y sus
respectivos y derivados males físico y moral. De acuerdo con la ley de la causa
eficiente, una persona que contenga en su psique una proporción de SER (de
Dios, de Bien), muchísimo mayor que la proporción de No-Ser (de Mal, de
defecto, de vicio, de avidez), contará con un mayor grado de protección contra
los efectos del mal metafísico y, por lo tanto, con un mayor grado de inmunidad
ante el mal moral que se manifiesta por medio de los defectos psicológicos y
vicios (tanto los propios como los de las personas con las que se relaciona) y
ante el mal físico que se manifiesta a través
de las enfermedades, de las lesiones y de los defectos o anomalías congénitas. Además,
contará con un gran domino sobre su ensimismado yo (personalidad egoísta) y
sobre la avidez.
Pero para que la
proporción de SER sea mucho mayor a la proporción de No-Ser, es necesario que
la presencia de SER sea superior a la presencia de SER promedio que tiene todo
hombre y toda mujer. Y para lograrlo, se requiere previamente de una preparación
espiritual y psicológica que puede obtenerse exclusivamente por medio de algún
tipo de emprendimiento y doctrina espirituales, como, por ejemplo, el
Espiritualismo Ontológico y la Fe Inegoísta.
Consideremos tres
hechos capitales que hemos establecido en esta cuarta parte del capítulo 4 de
Un Curso de Fe Inegoísta: 1) Ontológicamente, un solo ser humano posee más
presencia de SER que el mismo universo. 2) La presencia de SER en la psique de
los 8 mil quinientos millones de seres humanos es inicialmente la misma en
todos ellos (una presencia de SER promedio), salvo casos de una maldad o
codicia inusuales o de una gran dependencia con la avidez (apegos, deleites,
placeres, deseos). 3) Un ser humano puede incrementar su presencia de SER
original o promedio, si compromete su vida con un modelo de vida radicalmente
fiel a la ley eterna y a los valores del Espiritualismo Ontológico y de la Fe
Inegoísta, que lo potencie para obtener un dominio evidente sobre todos los
defectos de su personalidad egoísta como la ira, la vanidad, los apegos, la
imprudencia, la intolerancia, etc., y también, sobre la avidez (vivir
condicionado por los bienes materiales-personales).
La doctrina el
Espiritualismo Ontológico posee un método y un criterio para comparar las
diferentes realidades cualitativas-espirituales ((como lo son Dios -el SER
ABSOLUTO-, el Estadio Existencial de Plenitud (EEP), el Estadio Existencial
Carencial (EEC), las almas)) entre sí y con las realidades
cuantitativas-materiales como el universo, la especie humana y sus bienes
materiales-personales, utilizando para tal fin, un determinado valor
cuantitativo y una determinada unidad de medida. Es un ejercicio mental que nos
brindará una idea exacta de las diferencias abismales que existen entre Dios
(verdad absoluta) y todo lo demás (verdad relativa).
El método en
cuestión, se llama Recurso Espiritualista Ontológico de la Comparación en
cuanto a presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o
Importancia, entre Dios (SER ABSOLUTO) y el conjunto total de entes
espirituales y materiales intuidos o conocidos que incluye: las almas separadas
de sus cuerpos por la muerte en el Estadio Existencial Carencial (EEC) y en el Estadio Existencial de Plenitud (EEP), el universo, la humanidad pasada, presente y futura y sus bienes materiales
personales.
Este instrumento
tan valioso, asigna valores cuantitativos a realidades de carácter
cualitativo-espiritual para disponer de valores numéricos medibles y sujetos a
comparación.
El valor
cuantitativo que emplea el Recurso de la Comparación es el del valor de la masa
(magnitud física fundamental que expresa la cantidad de materia de un cuerpo),
y las unidades de medida utilizadas son las partículas elementales de la
materia (las que ya no pueden dividirse en algo más pequeño), como, por
ejemplo, el neutrino y el electrón (dos de las partículas elementales de la
materia con menor masa).
Otro valor
cuantitativo al que puede recurrir el Recurso Espiritualista Ontológico de la
Comparación es el valor numérico en notación exponencial.
En cuanto al
criterio para establecer el valor específico de Dios y de cada ente (ya sea espiritual
o material), el Espiritualismo Ontológico cuenta con un valioso instrumento
denominado Premisa del Absolutismo y del Relativismo Ontológicos y de las
Limitaciones Generadas por el No-Ser.
Dicha premisa
justifica racional y ontológicamente, determinados valores de masa asignados a
las diferentes realidades cualitativas-espirituales tales como Dios SER
ABSOLUTO, las almas separadas de sus cuerpos por la muerte y con asidero en el
EEP y en el EEC, el universo, la humanidad pasada, presente, futura y su
conjunto de bienes materiales-personales. Los argumentos para establecer los
diferentes valores de masa son los siguientes:
A) Propiedades
ontológicas inherentes a Dios, el SER ABSOLUTO
Dios es increado, ya que no recibió la existencia de nada ni de nadie. También es infinito, eterno, omnisciente,
omnipresente y omnipotente. Dios es verdad, voluntad, entendimiento,
determinación y concreción absolutas y perfectas (la indeterminación es
No-Ser). Dios es inalterable, indivisible, inmodificable, imperturbable,
inmutable, incorruptible. Dios es acto puro, SER PURO y ABSOLUTO, sin cabida
para la más mínima privación de SER y sin una existencia distinta a su esencia.
B) Propiedades
inherentes a los entes (de género material y espiritual) que describen todo un
marco limitativo:
A diferencia de Dios, que existe por derecho propio y por eso es increado, los entes o seres creados tienen que ser necesariamente limitados en el tiempo y en el ser porque son corruptibles, mutables, impermanentes, múltiples y distintos, y tales propiedades solo son posibles mediante el No-Ser.
Los entes o seres creados son corruptibles (se descomponen o se pudren y dejan de ser lo que eran), mutables (porque un ser al experimentar cambio se transforma en lo que NO-ERA, o deja de ser lo era), impermanentes (transitorios, efímeros), múltiples (porque entre un ser y otro, por ejemplo, entre una mujer y otra, se da el No-Ser mujer), distintos (porque una mariposa se distingue de un canario porque la mariposa NO-ES canario) y compuestos (porque en los seres materiales una parte NO-ES la otra parte). Y en términos de eternidad e infinitud, son transitorios, efímeros e insignificantes. Todas las anteriores propiedades evidencian, que los entes poseen una dinámica permanente de estar siendo No-Ser, que es privación de SER, que es defecto, vicio, imperfección.
Utilicemos al ser humano como ejemplo para comprender con mayor amplitud la dinámica del No-Ser que es el factor que provoca todas las anteriores limitaciones en los entes o en los seres creados: Estamos constituidos de átomos, células, tejidos, órganos y sistemas. De un cuerpo físico y de psique (de alma). De una existencia diferente a la esencia, de acto y potencia y la potencia posee materia (por lo tanto, somos seres compuestos). Estamos en un permanente “estando dejar de ser” y en un “estando llegar a ser” (de hecho, así es el comportamiento de la materia: de ser potencia pasa a ser acto y de ser acto pasa a ser potencia, en un proceso continuo). El niño está dejando de serlo para ser adolescente, y el adolescente está dejando de serlo para ser un adulto, y el adulto está dejando de serlo para llegar a ser una persona senil. Si eres un adulto, ya no volverás a ser un niño, ese niño que fuiste ayer, hoy es No-Ser. De la misma forma, la adultez que posees ahora llegará a ser No-Ser, cuando seas una persona senil o si mueres mañana. El día que viviste ayer ya no existe, es parte del pasado, es No-Ser. Cada segundo consumido por el reloj se convierte en No- Ser. “Las cosas antes de ser no son, y cuando son, comienzan a no ser” (San Agustín de Hipona). Antes de nacer, no existes. Una vez engendrado, empiezas un permanente, constante e irreversible proceso de transformación desde que estás en el vientre materno, hasta que te conviertes en un adulto mayor, mueres, y si tu cuerpo es incinerado, se transforma en cenizas compuestas de celulosa, taninos, sales de calcio y potasio, carbonatos y fosfatos, entre otros componentes inertes. Empezaste siendo un ser de dos células, cantidad que fue creciendo exponencialmente hasta llegar a un máximo aproximado de 30 millones de millones de células, y finalmente, quedaste convertido en cenizas o en huesos y restos de tejidos. Desde el mismo instante del engendro, empiezas el proceso de No-Ser: el No-Ser un feto, un neonato, un niño, un adolescente, un joven adulto, un adulto, un adulto mayor. Tus ideales, valores, gustos, convicciones van cambiando con el tiempo, es decir, también comportan esta dinámica de dejar de ser, o de llegar a no ser.
Comparados con la eternidad de Dios, los entes tienen una existencia extremadamente breve y efímera (inclusive el universo). Un caso particular es el de los entes de género espiritual (las almas), que no adolecen de impermanencia porque son perennes (pero no eternos). En todos los entes (tanto los de género material como espiritual), su existencia es distinta a su esencia, lo que significa que recibieron de Dios el ser (con minúscula), es decir, recibieron la dicha de ser entes. Pertenecen al ámbito de la verdad relativa o al de la verdad relativa singular (en el caso de los entes espirituales como las almas).
Las anteriores
propiedades constitutivas de los entes no son más que limitaciones generadas
por el No-Ser (o por el Mal Metafísico que es privación de SER), absolutamente
insalvables de acuerdo con los postulados ontológicos universales que
mencionamos de inmediato: limitaciones de acto y potencia, forma y materia,
esencia distinta a su existencia.
C) En términos de
verdad absoluta, tanto los entes de género material como espiritual son
inexistentes, pues solamente tienen existencia en el orden de la verdad
relativa. Y en dicho orden de la verdad relativa, en lo que respecta a los
entes de género material, están limitados por el tiempo, por el espacio y por
las leyes físicas (o por el tiempo y por el ser).
D) La existencia
de la verdad relativa depende de la existencia de los entes, y la existencia de
ellos depende a su vez, de la presencia o participación de SER (de Dios) en
ellos. Sin la participación del SER de Dios, no habría entes. Las cosas, las
ideas, las creaturas (los entes) no son más que simples modos en los que se
manifiesta o participa el SER eso sí, en el orden de la verdad relativa. Dicha
manifestación o participación en ninguna circunstancia podría sugerir que Dios
es divisible, mutable o alterable (lo cual negaría el principio fundamental de
que Dios es el SER ABSOLUTO), ya que como lo dejamos establecido anteriormente,
dicha participación o manifestación del SER (de Dios) evidentemente es de orden
cualitativo y no cuantitativo, y, además, sucede única y exclusivamente en el
orden de la verdad relativa.
La verdad
absoluta es la verdad de Dios. La verdad relativa es la verdad de los entes. En el marco de la verdad relativa hay limitaciones ontológicas, de tiempo, espacio y en
general, de las leyes de la física. En el marco de la verdad absoluta, los
entes y la verdad relativa (que es el medio donde se desenvuelven), son
inexistentes, son No-Ser.
La verdad
relativa es un ente de razón según los fundamentos metafísicos.
Complementando
los cuatro anteriores fundamentos, y haciendo un compendio ontológico y
metafísico, podemos enunciar que Dios, al ser el SER ABSOLUTO, consecuentemente
posee una magnitud de significación o de importancia (o grado de calidad) absoluto. Dios es el SER PURO, increado y único porque existe por
derecho propio, no recibió de nadie ni de nada su existencia precisamente
porque es Dios. Por lo tanto, también es eterno, infinito, omnisciente, omnipresente
y omnipotente. En el orden de la verdad absoluta solo existe Dios, los entes no
tienen cabida en el orden o ámbito de la verdad absoluta. Simplemente NO
existen. Los entes pertenecen al ámbito de la verdad relativa. Esta última
afirmación responde a lo que denominaremos en adelante, la Premisa del
Absolutismo y del Relativismo Ontológicos y de las limitaciones generadas por el No-Ser.
Con base en los
anteriores cuatro fundamentos o argumentos de la Premisa del Absolutismo y del
Relativismo Ontológicos y de las Limitaciones Generadas por el No-SER, y
considerando además el anterior compendio, podemos concluir que no hay ningún
límite para concebir a Dios cualitativamente tan gigantesco y al conjunto total
de entes espirituales y materiales (cualitativa y cuantitativamente) tan chico
como lo permita nuestra imaginación.
Por lo tanto,
haciendo uso de dicha Premisa del Absolutismo y del Relativismo Ontológicos y
de las Limitaciones Generadas por el No-Ser, y obteniendo además, el máximo
provecho del Recurso Espiritualista Ontológico de la Comparación en cuanto a
presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significancia o Importancia
(MSI), y empleando el valor cuantitativo de la masa y el electrón como unidad
de medida, podríamos afirmar
perfectamente, que Dios tiene una masa o magnitud de la significación o importancia
(MSI) equivalente un trillón de trillones de trillones de trillones de
trillones de universos como del que tenemos conocimiento. Mientras que el
conjunto total de entes espirituales y materiales (seres creados) tiene una masa o MSI
equivalente a 300 mil millones de electrones. Para tener un marco de referencia
que nos permita tener una noción más concreta de la relación que se da entre
ambos valores de masa o de MS, de acuerdo con Deep Seek (IA), al hacer el análisis de
un clavo de 5 cm de longitud, con un diámetro de 2 mm y una composición
principalmente de hierro (densidad de 7.8 g/cm3), un volumen de aproximadamente
0.157 cm3 que da como resultado una masa de 1.2g, y considerando que el número
de átomos de hierro es de unos 1.32 x 10 (elevado a la potencia 22), y con 26
electrones por átomo, el total de electrones es 3.4 x 10 (elevado a la potencia
23). Para facilitar la comprensión de dicha cantidad, en trillones son 340 mil
trillones (340 millones de millones de millones) de electrones. Toda esa
inmensidad de electrones en un solo clavo de 5 cm de longitud. Evidentemente,
nuestra masa de 300 mil millones de electrones es insignificante. Solo queda
tratar de imaginar la cantidad inconcebible de electrones, neutrones y protones
que se encuentran en un trillón de trillones de trillones de trillones de
trillones de universos como el que conocemos.
Luego de concluir nuestro primer ejercicio espiritual-metafísico, tenemos como resultado que el conjunto total de entes espirituales y materiales comparado con Dios, en
términos de la presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o
Importancia (y utilizando el valor de la masa como valor cuantitativo de los
entes y el electrón como unidad de medida), es virtualmente inexistente o
prácticamente nada. En términos de verdad absoluta es inexistente.
Ejercicio espiritual-metafísico No.2: También, haciendo
uso de la premisa y del recurso anteriores, podemos comparar a Dios con el
conjunto total de entes espirituales y materiales, pero en esta ocasión,
utilizando valores numéricos en notación exponencial.
Antes de proceder con el respectivo ejercicio espiritual, prestemos
atención a algunos datos generales del universo y de la especie humana. Nuestro
universo tiene aproximadamente 13 mil quinientos millones de años de existencia
y una extensión de 93 mil millones de años luz (es decir, la distancia
recorrida viajando a 300 mil km por segundo durante 93 mil millones de años,
que equivale a 880 mil trillones de kilómetros).
Además, los
científicos estiman que la especie homo sapiens habita la Tierra desde hace
unos 300 mil años y tendrá su fin muchísimo antes de que el sol se extinga
dentro de 5 mil millones de años.
El universo, por
más grande que sea en lo temporal y espacial, es finito, perecedero y en
consecuencia, insignificante a la par de Dios, el SER ABSOLUTO.
Considerando los anteriores datos y utilizando en este caso valores
numéricos en notación exponencial para representar la magnitud de la presencia
de SER (en lugar del valor de la masa y de la unidad de medida del electrón),
podríamos suponer perfectamente que Dios, el SER ABSOLUTO, tiene una presencia
de SER de 10 x 10 elevado a la potencia 100000 (un número que tiende al
infinito). Mientras que el conjunto total de entes espirituales y materiales
tiene una presencia de SER de 10 x 10 elevado a la potencia -95, que, expresado
en notación decimal, es 0.0000…00001 (es decir, 95 ceros y un 1 a la derecha
del separador decimal), que es prácticamente un 0 % de SER.
Resultado ejercicio espiritual-metafísico No.2: El
conjunto total de entes espirituales y materiales comparado con Dios, en
términos de la presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o
Importancia (y utilizando esta vez como valor cuantitativo de los entes los
valores numéricos en notación exponencial), es virtualmente inexistente o
prácticamente nada. En términos de verdad absoluta es inexistente.
Ejercicio espiritual-metafísico No.3: También podemos
hacer la comparación con Dios en términos de privación de SER (o de No-Ser),
que constituye la comparación inversa a hacerlo en el marco de la presencia de
SER. En tal caso, podemos concebir que Dios, el SER ABSOLUTO, tiene una presencia
de SER 10x10 elevado a la potencia
100000 (un número que tiende al infinito). Mientras que el conjunto total de
entes espirituales y materiales tiene una privación de SER de 10 x 10 elevado a
la potencia 0.99, que, expresado en notación decimal, es 97.72372209558107, que
es prácticamente un 100 % de privación de SER (o de No-Ser).
Resultado ejercicio espiritual-metafísico No.3: El
conjunto total de entes espirituales y materiales comparado con Dios, en
términos de la privación de SER o magnitud de No-Ser (y utilizando en este
ejercicio los valores numéricos en notación exponencial como valor cuantitativo
de los entes), es virtualmente inexistente o prácticamente nada. En términos de
verdad absoluta es inexistente.
Sabemos que las
almas separadas de sus cuerpos por la muerte son los entes con mayor magnitud
de significancia o importancia (MSI) o con mayor presencia de SER (de Dios) que
hay en el orden de la verdad relativa. Ya hemos expuesto las razones por las
cuales, los entes espirituales tienen una presencia de SER mucho mayor a la
presencia de SER que tienen los entes de género material, inclusive el mismo
universo. En cuanto a las almas altamente evolucionadas que han logrado
alcanzar el Estadio Existencial de Plenitud (EEP), es indiscutible que tienen
una presencia concentrada de SER mucho mayor a la presencia de SER que detentan
las almas que están realizando el proceso de purga en el Estadio Existencial
Carencial (EEC). Desde que surgió la
especie humana hace 300 o 200 mil años (según diferentes estimaciones de
científicos), han existido unos 117 mil millones de seres humanos (fuente: IA). Por lo tanto, también 117 mil millones de almas. De acuerdo con nuestra
doctrina del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, de esa enorme cantidad, solo una pequeña parte se encuentra en el EEP, puesto que el proceso
de purga es muy difícil y tarda en promedio eones de tiempo. Podrían existir
almas que llevan siglos o milenios realizando aún dicho proceso en el EEC. Es
tan enorme el poder de la personalidad egoísta o del ensimismado yo, y tan
difícil lograr la liberación total con ella, que solo un pequeño porcentaje de
almas han avanzado al EEP, quizás un 10 o un 20 %.
Ejercicio espiritual-metafísico No.4: Ahora bien, qué
tal si comparamos a Dios con algo muchísimo más valioso en cuanto a presencia
de SER que el conjunto total de entes espirituales y materiales. Supongamos un
EEP albergando un billón de almas (un millón de millones) de almas altamente
santificadas o espiritualizadas. Para este ejercicio, al igual que en los
anteriores, nos fundamentaremos en la Premisa del Absolutismo y del Relativismo
Ontológicos y de las Limitaciones Generadas por el No-Ser, y también por
supuesto, en la Premisa de la Comparación en cuanto a presencia de SER o en
cuanto a la Magnitud de la Significancia o Importancia (MSI). Emplearemos el
valor de la masa y el electrón como unidad de medida.
Pero antes de
estimar el valor cuantitativo de un billón de almas, es necesario reiterar que
aquellas almas que han logrado evolucionar hasta ascender al EEP, son las más
ricas en cuanto a presencia de SER, y este es un dato crucial que tomaremos en
cuenta para fijar su valor cuantitativo. En un ejercicio previo, hemos
especificado que el conjunto total de entes materiales y espirituales tiene una
masa o MSI de 300 mil millones de electrones. De esa cifra, el 90 %
aproximadamente (270 mil millones), corresponde a las almas albergadas en el
EEP, lo cual nos indica de manera inequívoca, lo que ya hemos explicado
anteriormente: que proporcionalmente son las más valiosas, las de mayor MSI,
las de mayor calidad.
Ahora bien, si
partimos de que un 20% del total de almas pasadas y presentes está gozando de
la felicidad y autorrealización espirituales plenas en el EEP, y que ese 20 %
corresponde a 20 mil millones (el 20 % de cien mil millones de almas),
entonces, de manera absolutamente acertada,
podríamos fijar la masa o la MSI del billón de almas (un millón de
millones de almas) en 13.5 billones de electrones (porque al dividir 270 mil
millones de electrones entre 20 mil millones de almas, tenemos como resultado
que el valor unitario de cada alma es de 13.5 electrones, y un millón de
millones multiplicado por 13.5 es igual a 13 500 000 000 000, número que ser
verbaliza como 13 billones quinientos mil millones). Dicha cantidad de 13.5
billones de electrones, es 45 veces más grande que los 300 mil millones de
electrones. No obstante, aún resulta ser una cantidad muy pequeña comparada con
la cantidad de electrones que caben en un clavo de 5 cm. Recordemos el análisis
que tomé de IA sobre un clavo un clavo de 5 cm de longitud, con un diámetro de
2 mm y una composición principalmente de hierro (densidad de 7.8 g/cm3). Un
clavo con esas características tiene una cantidad de electrones de 4 x 10
(elevado a la potencia 23). Verbalizando dicho número que aparece en notación
exponencial, son nada menos que 340 mil trillones (340 millones de millones de
millones) de electrones. Toda esa inmensidad de electrones en un solo clavo de
5 cm de longitud. !Solo nos queda tratar de imaginar la cantidad inconcebible de
electrones, neutrones y protones que se encuentran en un trillón de trillones
de trillones de trillones de trillones de universos como el que conocemos!
Tal y como lo hemos establecido en los ejercicios
anteriores, Dios puede tener perfectamente, una masa o una magnitud de la
significación o importancia (MSI) equivalente un trillón de trillones de
trillones de trillones de trillones de universos como del que tenemos
conocimiento. Y en lo que respecta al hipotético billón de almas altamente
evolucionadas y ascendidas al EEP, tal y como lo hemos determinado en el
párrafo anterior, su masa o MSI es equivalente a 13.5 billones de electrones.
Resultado ejercicio espiritual-metafísico No.4: Un
billón de almas altamente evolucionadas comparado con Dios, en términos de la
presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o Importancia (y
utilizando en este ejercicio, los valores numéricos en notación exponencial
como valor cuantitativo de las almas), es virtualmente inexistente o
prácticamente nada. En términos de verdad absoluta es inexistente.
Si hacemos el
mismo ejercicio con valores numéricos en notación exponencial, para representar
la magnitud de la presencia de SER (en lugar del valor de la masa y de la
unidad de medida del electrón), el resultado es el siguiente: Dios, el SER
ABSOLUTO, tiene una presencia de SER de 10 x 10 elevado a la potencia 100000
(un número que tiende al infinito). Mientras que el billón de almas altamente
evolucionadas tiene una presencia de SER de 10 x 10 elevado a la potencia -50,
que, expresado en notación decimal, es 0.0000…00001 (es decir, 50 ceros y un 1
a la derecha del separador decimal), que sigue siendo prácticamente un 0 % de
SER.
Resultado ejercicio espiritual-metafísico No.5: un
billón de almas altamente evolucionadas comparado con Dios, en términos de la
presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o Importancia (y
utilizando en este ejercicio, los valores numéricos en notación exponencial
como valor cuantitativo de las almas), es virtualmente inexistente o
prácticamente nada. En términos de verdad absoluta es inexistente.
A pesar de que
los anteriores argumentos demuestran y evidencian con gran solidez, que los
entes en términos de presencia de SER o en cuanto a la Magnitud de la
Significación o Importancia, son virtualmente inexistentes o prácticamente
nada, o que en el marco de la verdad absoluta son inexistentes, tienen la dicha
de haber recibido bondadosa y gratuitamente de Dios una determinada presencia
de SER (en el ámbito de la verdad relativa claro está). Los seres humanos, que
son los entes más favorecidos en cuanto a presencia de SER, de Dios, de Bien,
de riqueza ontológica, de expansión cualitativa, de causa eficiente, son
responsables de hacer lo mejor posible con esa participación de SER desde el
punto de vista de la Ley Eterna y de los valores del Espiritualismo Ontológico.
Sumado a lo anterior, en virtud de la naturaleza espiritual de su entendimiento
y su voluntad (psique), los seres humanos (entes mixtos: género espiritual y
material), tienen la capacidad de perfeccionarse o de incrementar la presencia de
Dios, de SER (o de forma o de acto), razón por la que también son muchísimo más
favorecidos y perfectos que los entes de género material.
Conclusión:
Los anteriores ejercicios nos permiten entender la relación tan infinitamente
desigual en términos de calidad o de la Magnitud de la Significancia o Importancia
que existe entre Dios SER ABSOLUTO y el conjunto total de entes espirituales o
materiales (o seres creados o generados que son manifestaciones de ese SER ABSOLUTO
eso sí, en el orden de la verdad relativa). Dios es una realidad espiritual y
cualitativa eterna, infinita, perfecta que por sí misma, constituye el orden de
la verdad absoluta.
Los 5 ejercicios espirituales están
sustentados en la Premisa del Absolutismo y del Relativismo Ontológicos y de
las Limitaciones generadas por el No-Ser, y en el Recurso
Espiritualista Ontológico de la Comparación en cuanto a presencia
de SER o en cuanto a la Magnitud de la Significación o Importancia, entre
Dios (SER ABSOLUTO) y el conjunto total de entes espirituales y materiales
intuidos o conocidos que incluye: las almas separadas de sus cuerpos por la
muerte en el Estadio Existencial Carencial (EEC) y en el Estadio Existencial de
Plenitud (EEP), el universo, la humanidad pasada, presente y futura y sus
bienes materiales personales.
Tener
plena conciencia de que nuestro destino final como seres espirituales será el
EEP, un estadio perenne donde podremos contemplar la Realidad Divina del Poder
Superior dotados de recursos espirituales inmensamente superiores a los que
podríamos obtener durante nuestra vida terrenal, es una situación que debería convertirse
en la máxima causa de motivación y entusiasmo de nuestras existencias, una
situación que debería contagiarnos de un apasionamiento indescriptible y mantenernos
constantemente llenos de alegría a pesar de las vicisitudes.
Por
último, si bien el EEP es el destino final de todos y todas, ha quedado muy
claro a lo largo de todos los capítulos de este método llamado Un Curso de Fe
Inegoísta, que ese destino final pasa primero por el EEC, en el cual, las almas
experimentarán diferentes grados de precariedad existencial como parte del
respectivo e imperativo proceso de regeneración espiritual, y en el que las almas
tendrán que purgarse de su enorme tendencia a identificarse con su personalidad
egoísta o con la avidez, proceso doloroso que las almas tendrán que realizar en
total y completa soledad, que puede tomar eones de tiempo y que en principio, está
caracterizado por un sufrimiento emocional inclemente.
De la presencia concentrada de SER obtenida en la existencia terrenal y en el EEC, dependerá que la Ley de la Causa Eficiente nos libre de lo peor del mal metafísico (y sus respectivos y derivados males físico y moral) y logremos acceder al EEP de una manera relativamente vertiginosa y benigna.
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