Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No.2
Parte No.2
El tercer valor espiritual que vamos a explicar es la abnegación. Empezaremos con un elocuente aforismo tomado de mi obra El Reino del Ser Absoluto, Dios Increado.
"Cuanto más hay del yo (egocéntrico), menos hay de Dios en mí, y cuanto menos hay del yo (egocéntrico), más hay de Dios en mí". Este aforismo está basado en el concepto de kénosis, que en la teología cristiana se refiere al vaciamiento de la propia voluntad para llegar a ser totalmente receptivo a la voluntad de Dios. Otra forma de ejemplificar la kénosis, es la siguiente: El costo de oportunidad de satisfacer mi voluntad obstinada con muchas de las cosas de este mundo, es el conocimiento unitivo de la Realidad Noumenal de Dios, que abre las puertas del Estadio Existencial de Plenitud.
En relación con el principio espiritual de la abnegación, primero debemos establecer lo siguiente: la presencia de Dios, de SER, de Bien, que hay dentro de nuestra psique u organismo sobrenatural y que se manifiesta a través de nuestra capacidad de ser causa moral eficiente para contribuir de alguna manera y en algún grado a dar el SER a nuestros seres amados, congéneres y a nosotros mismos, es lo único realmente valioso que podemos encontrar en nuestras vidas. El resto está constituido por nuestra personalidad egoísta o ensimismado yo y por nuestros bienes materiales-personales, que son de carácter transitorio, efímero, insignificante, corruptible, mutable e impermanente. Tanto nuestra personalidad egoísta como dichos bienes son en esencia No-Ser (hablando en términos ontológicos).
La segunda consideración es que cuanto más concentrada sea esa presencia de SER, de Dios, de Bien, de causa eficiente, dentro de nuestra psique u organismo sobrenatural, mayores serán nuestras probabilidades de alcanzar la contemplación y de acceder al Estadio Existencial de Plenitud (EEP).
Hemos mencionado el concepto de organismo sobrenatural, por lo tanto vamos a definirlo: El organismo sobrenatural está conformado por las dos facultades inorgánicas del alma que demuestran la naturaleza espiritual de la misma. Estas dos facultades, la voluntad y el entendimiento (que son de naturaleza binaria), cuando se encuentran la mayor parte del tiempo en el modo virtuoso y consecuentemente, generando virtudes, potencian al individuo para incrementar su desenvolvimiento o producción espiritual a través de los siguientes tres elementos que constituyen el núcleo del Emprendimiento Espiritual: la caridad (el amor más puro y desinteresado reflejado en obras), la devoción (los ejercicios espirituales, la oración, la contemplación, etc.) y el conocimiento de la Realidad Divina Noumenal del Poder Superior.
La abnegación es el sacrificio o la renuncia de nuestra voluntad obstinada y de los deleites, apegos,deseos y pasiones, en función de servir eficientemente a Dios y a nuestros congéneres. Y servir eficientemente, significa actuar con base en nuestro yo superior o espiritual yo inegoísta (nuestra voluntad y entendimiento en el modo virtuoso), y nunca jamás con base en nuestro ensimismado yo o personalidad egoísta (nuestra voluntad y entendimiento en el modo defectuoso o vicioso). La abnegación es un instrumento fundamental para incrementar la presencia de Dios (SER ABSOLUTO) dentro de nuestra psique u organismo sobrenatural,
La abnegación es la resignación proactiva, es decir, es una resignación con sentido, una resignación con un propósito establecido de antemano, que es el logro del estado de perfecto vacío de nuestra personalidad egoísta (que hemos denominado kénosis). La kénosis es la anulación de sí mismo.
No es de otra forma sino ejerciendo el imperio de nuestra voluntad misericordiosa/transigente sobre la avidez, que lograremos alcanzar la contemplación y la absorción de Dios en nuestra psique, requisitos previos a nuestra asunción al Estadio Existencial de Plenitud, propósito final del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta. El ejercicio de la abnegación significa la preeminencia de la voluntad misericordiosa/transigente sobre nuestra voluntad obstinada con la avidez y su cancelación.
Pero esta "anulación de sí mismo" no es nunca (por lo menos por nadie que sepa de qué está hablando) considerada como un fin en sí misma. Posee meramente un valor instrumental, como algo indispensable para otra cosa. En las palabras de uno a quien tuvimos ocasión de citar en secciones anteriores, nos es necesario a todos "aprender el verdadero carácter y valor de todas las abnegaciones y mortificacion.
Aldous Huxley
Habiendo visto a su propio yo como el YO, se separa del yo (y por lo tanto obra abnegadamente) y en virtud de su abnegación debe concebirse como INCONDICIONADO. Este es el misterio más alto, que anuncia la emancipación; mediante la abnegación, no toma parte en placer o dolor (en otras palabras, entra en un estado de desprendimiento o santa indiferencia), pero alcanza lo absoluto o, según lo expresa Alberto Magno, "llega a ser inmutable y alcanza la verdadera vida que es Dios mismo".
N.Grou
El cuarto valor espiritual, cuya ejecución óptima, sistemática, consagrada y como un culto a Dios incrementará la presencia de SER, de Dios, de Bien en nuestra psique u organismo sobrenatural, es el de la resiliencia espiritual. Dentro de la doctrina del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, la resiliencia espiritual es una poderosa herramienta de transformación personal que tiene la capacidad de extraer la materia prima del sufrimiento y transformarla en autorrealización espiritual y en liberación de nuestra psique (es decir, liberación de las cadenas de nuestro yo egocéntrico). Para ello se vale entre otras cosas, del razonamiento estragégico que propone analizar los acontecimientos en términos de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
Las situaciones de sufrimiento resilientes, que son la manifestación del mal metafísico y de sus respectivos y derivados mal físico y mal moral, constituyen amenazas que desvelan e intensifican nuestras debilidades, pero en forma concomitante, representan oportunidades que estimulan y exigen al máximo el despliegue de nuestras fortalezas.
La resiliencia espiritual en términos concretos, consiste en sobreponernos a todos los males, dolores y sufrimientos con base en una conducta y en una estrategia proactivas o propositivas que nos permitan aprovecharnos de los mismos, para ser cada día más virtuosos a través de la generación de méritos y autorrealización espirituales.
El concepto de resiliencia tiene varias acepciones en el diccionario de la RAE. Una de ellas es la siguiente: Es la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. En el caso de este curso de fe inegoísta, haciendo una adaptación de dicha definición formal, la resiliencia espiritual es la capacidad de nuestra psique para recuperar la paz, la sobriedad, la entereza y el dominio sobre nuestra personalidad egoísta cuando ha cesado la perturbación inicial de una situación de sufrimiento (dolor físico, emocional o sentimental).
Los sufrimientos no deberían ser causa permanente de dolor, de angustia o incertidumbre, ya que en principio, todos ellos deberían quedar convertidos -en virtud de la poderosa herramienta de la resiliencia espiritual- en medios para generar autorrealización espiritual y alcanzar la contemplación en menor o en mayor grado.