Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No.3
Parte No. 3: Causa Efiente y Causa Ineficiente
El Emprendimiento Espiritual es uno de los elementos constitutivos de la soteriología del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, es decir, del método para alcanzar la supervivencia espiritual en el Estadio Existencial de Plenitud. Es importante recordar que el Emprendimiento Espiritual comprende las obras, la devoción y el conocimiento, y que en lo que concierne a este último (el conocimiento), abarca la filosofía occidental (metafísica, ontología, ética universal), la filosofía cristiana (patrística, escolástica) y la filosofía oriental (incluyendo religiones y esoterismo). El Espiritualismo Ontológico está estructurado o sistematizado de la siguiente manera: Teleología, Soteriología y Escatología (el por qué, cómo y para qué respectivamente).
Un aspecto muy importante de la
soteriología del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, es el rasgo
que distingue a un practicante de dichas doctrinas: ser causa eficiente para contribuir
de alguna manera y en algún grado a dar el SER a sus seres amados, a sus
congéneres y a sí mismo. Para desempeñarse como un
facilitador del SER, de BIEN. Para ser un medio de
canalización, un actor destacado en la “cadena de suministro del SER”. Para compartir la magnitud de SER (de Dios) que
hay en su psique u organismo sobrenatural.
El deber sagrado del EO y de la Fe
Inegoísta es causa eficiente de SER:
El deber sagrado de un
espiritualista ontológico y practicante de la Fe Inegoísta consiste en la ejecución
óptima, sistemática, consagrada, abnegada y como un culto a Dios de la Ley
Eterna, los Valores Espirituales y el Algoritmo del Espiritualismo
Ontológico (elementos explicados en las anteriores publicaciones). Semejante
ejecución del deber sagrado es causa eficiente del incremento
de la presencia de SER en nuestra psique u organismo sobrenatural.
Dicha presencia nos proporciona la investidura de Espiritualista Ontológico y
todo lo inmenso que ello significa, y que debe constituir la fuente máxima y
suprema de nuestra autorrealización espiritual.
Y cuanto más grande sea nuestro
espiritual yo inegoísta (en cuanto a presencia de SER, de Dios, de Bien), y más
pequeño sea nuestro ensimismado yo (en cuanto a presencia de No-Ser, de mal, de
defecto o vicio), mayores serán nuestras probabilidades (por efecto de la
Ley de la Causa Eficiente) de alcanzar eficientemente el Estadio Existencial de
Plenitud (o lo que es lo mismo, la supervivencia espiritual). Y de igual
manera, mayores serán nuestras probabilidades de librarnos de las causas
deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser.
Y en el sentido contrario, cuanto más
chico sea nuestro espiritual yo inegoísta (en cuanto a presencia de SER, de
Dios, de Bien), y más grande sea nuestro ensimismado yo (en cuanto a presencia
de No-Ser, de mal, de defecto o vicio), menores serán nuestras probabilidades
(por efecto de la Ley de la Causa Eficiente) de alcanzar eficientemente el
Estadio Existencial de Plenitud (o lo que es lo mismo, la supervivencia
espiritual). Y de igual manera, menores serán nuestras probabilidades de librarnos
de las causas deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser.
En la anterior publicación expusimos y
destacamos dos principios fundamentales del Espiritualismo Ontológico y de la
Fe Inegoísta: La Premisa de las limitaciones generadas por el No-Ser, y
el Recurso didáctico para comprender metafóricamente la magnitud eterna e
infinita del SER ABSOLUTO. Con base en ambos fundamentos, establecimos
que mientras Dios, el SER ABSOLUTO, tiene una presencia de SER, de Bien, de
perfección, que en términos figurados es equivalente a a un
trillón de universos como el nuestro, la humanidad entera por su parte tiene
una presencia de SER que proporcionalmente es equivalente a unos pocos
electrones. Y si la humanidad entera, es equivalente a unos pocos electrones,
entonces un solo ser humano será equivalente a unos pocos neutrinos.
Un ser humano, que en virtud de su
trabajo como emprendedor espiritual, es capaz de ser causa
eficiente para contribuir de alguna manera y en algún grado a dar el
SER a sus seres amados, congéneres y a sí mismo, estaría incrementando en
forma automática (por efecto de la Ley de la Causa Eficiente) la presencia de
SER en su propia psique u organismo sobrenatural. Dicho incremento, en términos
figurados podría pasar por ejemplo de 5 neutrinos a 20 neutrinos (recordemos que
también, en términos metafóricos, Dios, el SER ABSOLUTO, equivale a un trillón
de universos). Y de vital trascendencia resulta, señalar que el
enriquecimiento de SER es imperativo para que un individuo pueda superar
eficientemente el Estadio Existencial Carencial, y acceder en forma
relativamente favorable al Estadio Existencial de Plenitud (Nota: no olvidemos
que el emprendimiento espiritual abarca las obras, la devoción y el
conocimiento trascendental).
Causa eficiente versus causa deficiente:
Causa es lo que contribuye de alguna manera y en algún grado a dar a otro el
ser (el bien). Si una causa no da ser, sino no-ser (es decir, que produce
daño), no es causa eficiente, sino causa deficiente.
El espiritualista
ontológico, cuyo estilo de vida es totalmente consecuente con su deber
sagrado (la Ley Eterna, los Valores Espirituales y el Algoritmo del
Espiritualismo Ontológico), y que en consecuencia, tiene la dicha y
la capacidad de experimentar la felicidad espiritual (que está conformada por
los bienes espirituales incorruptibles, perennes e inmutables) y de prescindir
en alguna medida de la felicidad material-personal, tiene un mayor grado de SER
(puesto que se ha librado del ensimismado yo que es puro NO-SER), lo cual
implica que tiene un mayor grado de perfeccionamiento espiritual, lo cual a su
vez implica que tiene mayores probabilidades de librarse de las causas
deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser (Ley de la Causa Eficiente),
así como también, de eludir lo peor del Estadio Existencial Carencial y
alcanzar de una forma relativamente favorable, el Estadio Existencial de
Plenitud.
Ser causa eficiente en el contexto
del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, significa ejecutar en forma
óptima, sistemática, suprema, abnegada y como un culto a Dios, nuestro deber
sagrado.
El concepto de costo de oportunidad
está definido como la diferencia entre el beneficio que se ha obtenido
con el bien A, menos el beneficio que se hubiese obtenido con el bien B. Definido
de otra manera, el costo de oportunidad es aquello a lo que tuve que renunciar
(el bien B), con tal de obtener aquello otro (el bien A). Dicho lo
anterior, debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Cuál es el costo de oportunidad
de NO ser causa eficiente como espiritualistas ontológicos? (o sea, el costo de
oportunidad de NO ejecutar en forma óptima, sistemática, suprema, abnegada y
como un culto a Dios, nuestro deber sagrado). Dicho costo de oportunidad
será permanecer con una presencia de SER (de Dios, de Bien)
estática, inamovible, sin crecimiento ni evolución, lo cual tiene una
consecuencia potencialmente desastrosa que tiene que ver con la Ley de
la Causa Eficiente.
Recordemos que dicha ley se comporta
según el principio de causa efecto (toda acción genera una
reacción). Cuanta MAYOR sea la presencia de SER (de Dios, de Bien, de virtud)
en nuestra psique u organismo sobrenatural, mayor será también la presencia de
causa eficiente y en consecuencia, mayores serán nuestras probabilidades de
librarnos de las causas deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser, es
decir, librarnos de eventos malignos o perjudiciales. Dicho de otra manera,
mayores serán nuestras probabilidades de librarnos del mal metafísico y de sus
respectivos y derivados males físico y moral.
Pero si no obramos según el deber
sagrado del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, y en lugar
de ser causa eficiente actuamos inversamente y somos causa ineficiente,
entonces, el algoritmo descrito en el párrafo anterior se invertirá y
en consecuencia, MENOR será la presencia de SER (de Dios, de Bien, de virtud)
en nuestra psique u organismo sobrenatural y mayor será la presencia de
causa ineficiente, lo cual implica inexorablemente, que menores serán nuestras
probabilidades de librarnos de las causas deficientes o perjudiciales
productoras de No-Ser, es decir, de librarnos de cualquier evento maligno o
perjudicial. Dicho de otra manera, menores serán nuestras probabilidades de
librarnos del mal metafísico y de sus respectivos y derivados males físico y
moral.
Es fundamental destacar, que la Ley
de la Causa Eficiente opera tanto durante nuestra existencia terrenal, como
también, durante nuestra existencia en el Estadio Existencial Carencial.
También podemos determinar o medir el
costo de oportunidad a partir de otros parámetros diferentes a la Ley de la
Causa Eficiente, aunque estrechamente relacionados:
¿Cuál es el costo de oportunidad de NO
ejecutar en forma OSCAC (óptima, sistemática, suprema, abnegada y como un culto
a Dios) nuestro deber sagrado? (es decir, la Ley Eterna, los Valores y el
Algoritmo del Espiritualismo Ontológico). Respuesta: Experimentar
aquellos grados de precariedad espiritual más sufridos y dolorosos del EEC,
como parte del imperativo proceso de regeneración espiritual (lo cual
significaría la concreción total de la amenaza escatológica).
¿Cuál es el costo de oportunidad de satisfacer
mi voluntad obstinada? Respuesta: mi psique vacía de SER (de Dios, de Bien, de
Causa Eficiente) y de los bienes espirituales, incorruptibles e inmutables e
imperecederos.
¿Cuál es el costo de oportunidad de
poseer los bienes espirituales, incorruptibles, inmutables e imperecederos?
Respuesta: La carencia y la renuncia de los bienes materiales-personales/un
nivel de superación material-personal modesto, limitado, discreto/una situación
económica relativamente precaria/una vida rutinaria, ordinaria y austera (en lo
exterior exclusiva y específicamente).
¿Cuál es el costo de oportunidad de NO
realizar un avance considerable en el proceso purgatorio del yo egocentrista
y/o de la voluntad obstinada durante la existencia terrenal? Respuesta:
Soportar aquellos grados de precariedad existencial que son los más dolorosos y
desoladores del Estadio Existencial Carencial, que pueden tomar eones de tiempo
y que el alma debe enfrentar en total soledad y con un altísimo grado de
incertidumbre, ya que constituyen un errar sin rumbo y sin propósito.
¿Cuál ha sido el costo de oportunidad de
ser yo un practicante del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta? (Es
decir, el costo de oportunidad de ser un emprendedor espiritual, un asceta, un
abnegado, un resiliente). Dicho costo está constituido por los siguientes
tres factores: a) un nivel de superación material-personal modesto, discreto,
limitado; b) una vida tipo ROA (rutinaria, ordinaria y austera) en lo exterior
exclusiva y específicamente, porque en lo interior (en lo espiritual), es todo
lo contrario, es decir, está llena de abundancia, de prosperidad, de riqueza,
de bienes espirituales, de desafíos, de autorrealización espiritual, etc.; c)
una situación económica relativamente limitada.
Ya anteriormente, en este mismo ensayo
establecimos lo siguiente: "mientras Dios, el SER ABSOLUTO, tiene una
presencia de SER, de Bien, de perfección, que en términos figurados, es
equivalente a un trillón de universos como el nuestro, la humanidad entera
por su parte tiene una presencia de SER que proporcionalmente es equivalente a
unos pocos electrones. Y si la humanidad entera, es equivalente a unos pocos
electrones, entonces un solo ser humano será equivalente a unos pocos neutrinos".
La presencia de SER, de Dios, de Bien, en un ser humano, podría variar -en
sentido figurado- de 5 a 15 neutrinos, según el grado de compromiso con su
deber sagrado. Ya sean 5 o 15 neutrinos, en principio parece ser un valor
absolutamente irrelevante al compararlo con el SER ABSOLUTO de Dios -que en
términos metafóricos- equivale a un trillón de universos como del que formamos
parte.
Sin embargo, esa cantidad extra de 10 neutrinos
representa una presencia de SER absolutamente relevante e imprescindible para
que un alma separada de su cuerpo por la muerte pueda superar
eficientemente el Estadio Existencial Carencial (eludiendo lo peor de dicho
escenario) y acceder en forma relativamente favorable, al Estadio Existencial
de Plenitud.
Esa misma alma, si suponemos que cuando formó
parte de un ser humano en el mundo terrenal, tuvo la capacidad de
incrementar la presencia de SER (de Dios, de Bien) en su psique y en una
magnitud de 10 neutrinos -metafóricamente hablando- entonces
necesariamente gozó -por efecto de la Ley de la Causa
Eficiente- de mayores probabilidades de librarse de las causas
deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser, lo que significa en otras
palabras, que dispuso de mayores probabilidades de librarse de
los eventos malignos o perjudiciales (sobre todo, de aquellos de un
considerable grado de perjuicio, de dolor, de sufrimiento). Dicho de otra
manera, disfrutó de mayores probabilidades de librarse
principalmente de las versiones más aciagas y funestas del mal metafísico y de
sus respectivos y derivados males físico y moral.
Nota: No olvidemos lo dicho
algunos párrafos anteriores: La Ley de la Causa Eficiente opera tanto
durante nuestra existencia terrenal, como también, durante nuestra existencia
en el Estadio Existencial Carencial.
Esa cantidad extra de 10 neutrinos, que
comparada con el SER ABSOLUTO DE DIOS (que es equivalente a un trillón de
universos como el que habitamos), parece ser absolutamente insignificante,
virtualmente inexistente o prácticamente nada, es la que hace la gran
diferencia para que podamos superar eficientemente el Estadio Existencial
Carencial y acceder en forma relativamente favorable al Estadio Existencial de
Plenitud, en el cual, como ya lo hemos explicado reiteradamente, podremos
contemplar desde una posición excepcional y privilegiada, la Realidad
Divina Noumenal del Poder Superior, lo cual significa, enriquecernos
progresivamente de ella (que es el bien espiritual supremo), y colmar nuestras
almas de espiritualidad y de autorrealización, lo que es idéntico a
experimentar la felicidad espiritual en su plenitud.
La obtención de esa cantidad extra de 10
neutrinos (de SER, de Dios), tiene un costo de oportunidad que ya hemos
descrito detalladamente, de tal forma que sabemos de lo que se trata ese costo
de oportunidad. En forma extremadamente breve, tal costo consiste en renunciar
en gran medida a la avidez, a los deseos y las pasiones. Por supuesto que no
todos, sino la gran mayoría, no están hechos para aceptar tal desafío. ¿Un
asunto de libre albedrío? En principio sí, pero tenemos que comprender el
concepto de libre albedrío en el contexto de la filosofía y del Espiritualismo
Ontológico.
Objetivo funcional No.3 de Un curso de Fe Inegoísta (el
poder de Dios SER ABSOLUTO):
Aprovecharé toda situación de sufrimiento resiliente (SSR),
de alto o mediano grado de dificultad para ser asimilada y aprovechada, para
poner en práctica inmediatamente el Agradecimiento de Fe Inegoísta. Toda SSR es
una magnífica oportunidad para medir el grado de aptitud que poseo como
Espiritualista Ontológico y practicante de la Fe Inegoísta. Son las SSR las que
me permitirán medir mi progreso en cuanto a generación y calidad de mis obras,
devoción y conocimiento (los tres elementos de mi trabajo artesanal de
emprendedor espiritual).
Práctica No.1 de la Lección No.3:
Diariamente, me estableceré el objetivo de ser causa moral
eficiente para contribuir de alguna manera y en algún grado a dar el SER, el
Bien, a mis seres amados, congéneres y a mí mismo. Para tal propósito, haré que
prevalezca mi espiritual yo inegoísta sobre mi ensimismado yo, sobre la avidez,
sobre mis deseos y pasiones.
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