Un Curso de Fe Inegoísta
El poder ilimitado de Dios SER ABSOLUTO vs sufrimiento
Lección No. 3
Parte No. 1: El problema fundamental de la existencia
El Espiritualismo Ontológico (que abarca la Fe Inegoísta) es una doctrina que explica cuál es el sentido de
la vida o su razón de ser (TELEOLOGÍA), un método que instruye cómo alcanzar la
supervivencia espiritual (SOTERIOLOGÍA), y una dialéctica que describe con
precisión, cómo son el Estadio Existencial Carencial y el Estadio Existencialo de Plenitud (ESCATOLOGÍA).
Si buscas la definición de teleología en algún chat de IA, encontrarás una respuesta como la siguiente: La teleología, en filosofía, es la doctrina que estudia la finalidad o propósitos de las cosas, ya sean objetos, procesos naturales o acciones humanas. Se centra en entender el "para qué" de algo, en lugar de solo su causa eficiente. En otras palabras, la teleología se pregunta por el fin o meta hacia la cual algo está orientado o dirigido.
Si alguna vez en tu vida, en un momento de inquietud o de pesadumbre te has preguntado por el sentido de la vida, entonces, en ese instante ingresaste en el campo de la teleología.
De acuerdo con el Espiritualismo Ontológico y con la Fe Inegoísta, el sentido de la vida (su razón de ser), constituye el problema fundamental de la existencia (problema de orden teleológico). Y la solución a dicho problema empieza en primerísimo lugar, por contar con una demostración racional de la existencia de Dios (del Dios filosófico). Y tal demostración solamente puede obtenerse por medio de la filosofía, y, más específicamente, en virtud de la ontología Y, en segundo lugar, contando ya con la certeza de la existencia de Dios, del Dios filosófico, es necesario conocer el método y la forma para tener un desempeño sobresaliente durante el desafío del Estadio Existenical Carencial, de tal forma que podamos eludir lo peor de dicho estadio y acceder de una forma relativamente favorable al Estadio Existencial de Plenitud. De esta forma, ya tendríamos la solución al problema del sentido de la vida.
Veamos de inmediato la demostración racional, sistemática y ontológica de la demostración de la existencia de Dios, cuyo autor es el filósofo
costarricense Manuel Segura: El hombre tiene la tendencia de meter a Dios
dentro de los esquemas de lo humano y de lo terreno. Este error surge de no
distinguir claramente entre la verdad absoluta y la relativa, por lo que pone a
Dios y el mal en el mismo plano. Pero la verdad es que una cosa es el Dios
abstracto de la filosofía (causa primera y universal de todo orden y de toda
perfección), y otra cosa es el Dios de las religiones: la misma causa primera
pero oculta tras un ropaje humano y terreno. El Dios filosófico se conoce sin
necesidad de fe, porque hay argumentos para demostrar que existe. El Dios
religioso sólo puede ser aceptado por la fe, puesto que no ha sido visto ni
entendido (trinidad, encarnación, resucitación, etc.).
Una vez que disponemos de la demostración racional de la existencia de Dios (del Dios filosófico), nos corresponde resolver la segunda parte del problema fundamental de la existencia, tal y como lo hemos dejado establecido anteriormente en esta misma publicación: Determinar el método y la forma para tener un desempeño sobresaliente durante el desafío del Estadio Existencial Carencial, de tal forma que seamos capaces de eludir lo peor de dicho estadio y acceder de una forma relativamente favorable al Estadio Existencial de Plenitud, donde podremos obtener una contemplación muchísimo más efectiva de la Realidad Divina Noumenal, que en última instancia, nos proporcionará la felicidad y la autorrealización espirituales.
El método requerido para solucionar la segunda parte del problema fundamental, consiste en cumplir con la Ley Eterna, los Valores Espirituales y el Algoritmo del Espiritualismo Ontológico. Y en cuanto a la forma, ella radica en la ejecución óptima, sistemática, consagrada, apasionada y como un culto a Dios (OSCAC) de esos tres elementos, que conforman nuestro deber supremo
En publicaciones anteriores de este mismo curso, hemos conocido la definición de la Ley Eterna y la lista de los valores espirituales. Sin embargo, el método contiene un tercer elemento que aún no hemos explicado: el Algoritmo del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta.
Tengamos en cuenta que un algoritmo es un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema (diccionario de la RAE). También podemos agregar que un algoritmo es una secuencia lógica y precisa de pasos para resolver un problema específico (IA). En consonancia con las dos anteriores nociones del vocablo algoritmo, podemos enunciar que el Algoritmo del Espiritualismo Ontológico (AEO) es un proceso metódico, sistemático y escalonado, aplicado a la solución de una cuestión o problema de orden metafísico.
Explicado en detalle, el primer paso del Algoritmo del Espiritualismo Ontológico (AEO) consiste en la ejecución apasionada y metódica del emprendimiento espiritual, el cual está constituido por la caridad o por las obras de carácter material o espiritual (en sabiduría universal, la caridad es la expresión más pura de amor al Bien, a la humanidad); por la devoción (con la que realizamos las oraciones, los ejercicios espirituales, la meditación trascendental, la contemplación) y por el conocimiento de la filosofía y el misticismo orientales, de la filosofía cristiana (la escolástica), de las religiones, del esoterismo, de la sofiología, de la metafísica, ontología y ética, de la sabiduría universal y del Espiritualismo Ontológico.
Luego, los siguientes pasos del AEO son los siguientes:
Cuanto mayor sea el grado cuantitativo y cualitativo de nuestras obras, devoción y conocimiento, mayor será la presencia de SER en nuestra psique u organismo sobrenatural.
En consecuencia, mayor será la magnitud de nuestra voluntad misericordiosa y transigente y de nuestro entendimiento puro, inegoísta, ascético, abnegado y resiliente.
Lo cual nos brindará un incremento en nuestro acervo de méritos y autorrealización espirituales.
En consecuencia, mayor será nuestro acervo de bienes espirituales, incorruptibles e inmutables.
Lo cual nos brindará un incremento en la magnitud de nuestra investidura y uniforme inmaterial de espiritualistas ontológicos y todo lo inmenso que ellos significan y que constituyen las fuentes máximas y supremas de nuestra autorrealización espiritual.
En consecuencia, mayores serán nuestras probabilidades de alcanzar plenamente el Estadio Existencial de Plenitud después de nuestra muerte material (y en una pequeñísima medida durante nuestra existencia terrenal). Y también, serán mayores nuestras probabilidades de librarnos de las causas deficientes o perjudiciales productoras de No-Ser o de sufrimiento (por efecto de la Ley de la Causa Eficiente). Estos últimos dos grandes beneficios constituyen el propósito fundamental del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, y son el resultado tal y como ha quedado demostrado de manera inequívoca, de la ejecución correcta de nuestro deber supremo.
En cuanto al emprendimiento espiritual (el primer paso del AEO), que ya explicamos y que abarca entre otros elementos las obras o la caridad, es fundamental indicar que no solamente incluye las obras dirigidas a hacer el Bien a nuestros semejantes, sino también, una norma o protocolo muy particular y de enorme trascendencia llamado Agradecimiento de Fe Inegoísta (AFI) y que conoceremos seguidamente:
Según el gran Leibniz, el mal metafísico consiste en la simple imperfección inherente a todo ente. Del mal metafísico se derivan el mal físico (enfermedades, accidentes, etc.) y el mal moral (el pecado o la fabilidad de la voluntad). La totalidad de los males, dolores y sufrimientos se derivan taxativamente del mal físico y del mal moral. A cada mal, dolor o sufrimiento lo denominaremos Situación de Sufrimiento Resiliente (SSR) de bajo, mediano o alto grado de dificultad para ser asimilada y aprovechada.
Por cada SSR de mediano o alto grado de dificultad que logremos aprovechar estratégicamente para nuestro proceso de perfeccionamiento y desenvolvimiento espiritual -a través de la ejecución de la Ley Eterna, de los valores del Espiritualismo Ontológico y del Algoritmo del Espiritualismo Ontológico- lograremos un incremento de la presencia de SER en nuestra psique u organismo sobrenatural. Es decir, incrementaremos nuestra riqueza espiritual, nuestra santidad, nuestro dominio sobre la personalidad egoísta, nuestra capacidad de supervivencia espiritual en el Estadio Existencial Carencial.
Las SSR inicialmente constituyen amenazas, pero luego de utilizarlas estratégicamente y dentro del contexto del Espiritualismo Ontológico y de la Fe Inegoísta, se transforman en enormes y valiosísimas oportunidades para incrementar nuestras probabilidades de supervivencia espiritual en el Estadio Existencial Carencial. Por lo tanto, es necesario brindar un agradecimiento formal a Dios cada vez que se presente una SSR en nuestras vidas, ya que sin dichas experiencias sería imposible medir nuestro grado de aptitud como espiritualistas ontológicos y practicantes de la Fe Inegoísta. Cada SSR aprovechada correctamente, provoca una mayor concentración de Dios, de SER, de causa eficiente en nuestra psique u organismo sobrenatural.
Los fundamentos del ejercicio del Agradecimiento de Fe Inegoísta (AFI), son los siguientes tres elementos:
A) El ejercicio de la ponderación o balanza espiritual: Su objetivo es ubicar cualquier evento trágico y/o doloroso en su lugar correcto, proporcional a su importancia real en relación con un evento que tenga un grado de malignidad , daño o perjuicio mucho mayor o mucho más grande, de tal forma que podamos contextualizar o relativizar dicho evento real que nos está afectando o perjudicando y no verlo como algo aislado y superlativo.
Prestemos atención al siguiente ejercicio de ponderación o de balanza espiritual: En un extremo de una balanza de la justicia se encuentra la situación de sufrimiento resiliente (SSR) que nos está afectando y que tiene metafóricamente un peso de 1 Kg. En el otro extremo se encuentra una situación de sufrimiento resiliente (SSR) ajena a nuestra realidad (pero lamentablemente inherente a la realidad de varias o muchas personas) con un peso de 10 Kg (metafóricamente hablando también). ¿Cuál sería el grado de inclinación que exhibiría la balanza de la justicia? Evidentemente un ángulo de 90 grados, lo que significa que nuestra SSR, que en principio nos parece extremadamente maligna o perjudicial, es relativamente insignificante.
En la próxima publicación, tomaremos el presente ejercicio de ponderación o de la balanza espiritual y asignaremos ejemplos reales y concretos de Situaciones de Sufrimiento Resilientes (SSR) a cada uno de los extremos de la balanza de la justicia, para que podamos tomar plena conciencia de que en la escala del sufrimiento (o del mal metafísico y sus derivados y respectivos males físico y moral), que va de 1 a 100, donde el 100 representa una SSR extremadamente cruda, despidada, funesta, fúnebre, desgarradora, trágica, espantosa, incurable, inexorable, inhumana e inimaginable, la SSR que nos está perjudicando (a pesar de que podría significar inclusive una pérdida irreparable) comparada con una infinidad de otras SSR mucho más graves, a fin de cuentas no está ubicada en una posición tan alta en la escala del sufrimiento.
B) Las Situaciones de Sufrimiento Resilientes (SSR) de mediano y de alto grado de dificultad para ser asimiladas o aprovechadas, tienen la virtud de apartanos de las emociones, pasiones y preocupaciones mundanas (o sea, nos apartan de la avidez), y nos obligan a estar más tiempo y con mayor intensidad en el modo virtuoso de nuestra psique (nuestra voluntad misericordiosa-transigente y nuestro entendimiento puro, inegoísta, ascético, abnegado y resiliente). Es decir, nos compelen a vivir poniendo en práctica todos los valores del Espiritualismo Ontológico (recogimiento, abnegación, conformidad, etc.). En términos de planificación estratégica, las SSR de mediano y alto grado, constituyen invaluables oportunidades para profundizar en nuestra vocación de emprendedores espirituales. Por lo tanto, constituyen un insumo imprescindible para nuestro crecimiento como emprendedores espirituales. Sin ellas, careceríamos de la motivación suficiente para progresar en nuestra santificación o proceso de enriquecimiento espiritual, que ineludiblemente requiere en su etapa inicial de mucho sacrificio.
En lo que respecta a algunas SSR de mediano grado y a todas las SSR de bajo grado de dificultad para ser asimiladas o aprovechadas, si bien no poseen la capacidad de apartanos de la avidez, al menos tienen el mérito de recordarnos que tenemos una personalidad egoísta que procura mantenernos en el modo vicioso o defectuoso (nuestra voluntad obstinada con la avidez y nuestro entendimiento egoísta, calculador, deseoso y especulador) y a la que estamos obligados a contener, doblegar y apartar, para regresar al modo virtuoso.
C) Las Situaciones de Sufrimiento Resilientes son auténticas pruebas que le permiten al emprendedor espiritual determinar objetivamente si tiene la suficiente pasión y aptitud para ser un Espiritualista Ontológico y practicante de la Fe Inegoísta. Tales pruebas son imperativas para que podamos verificar o comprobar que nuestro desenvolvimiento espiritual es coherente con nuestro conocimiento, fundamentos y valores espirituales. Dicho en forma aforística, "sin dolor no hay ganancia". (Esta frase, según lo que he investigado, fue creada por alguien de habla inglesa, y en su forma original, sería "no pain, no gain").
Una persona que ha sido entrenada y preparada para ser un soldado militar, requiere necesariamente de experiencia real de combate (experiencia en el campo de batalla) para culminar satisfactoriamente su formación y consolidarse como tal. Es tan determinante la experiencia, que un soldado experimentado o veterano, puede valer perfectamente por dos o tres soldados novatos. De la misma manera, un espiritualista ontológico y practicante de la Fe Inegoísta, requiere de experiencia real en el campo de batalla del mal metafísico, lo cual significa, enfrentar, asimilar y aprovechar exitosamente Situaciones de Sufrimiento Resilientes (SSR), de tal forma que pueda consolidarse como un soldado espiritual.
Así como hay veteranos de diferentes guerras (Vietnam, Corea, Afganistán, Irak, Siria, Donbass, Ucrania, etc.), también hay soldados espirituales que han tenido un gran desenvolvimiento enfrentando y superando estratégicamente diversas SSR, por lo cual están en todo el derecho de considerarse veteranos de la guerra del Mal Metafísico y sus respectivos y derivados mal físico y moral.
Son estos supervivientes espirituales y veteranos de la guerra del Mal Metafísico, los que tendrán un alto grado de probabilidad de eludir lo peor del Estadio Existencial Carencial (EEC) y acceder al Estadio Existencial de Plenitud (EEP) de una manera relativamente favorable. Y ya sabemos que el EEP, aun siendo un ámbito de verdad relativa singular y perteneciente al Reino del No-Ser, tiene la virtud de permitirnos percibir telepáticamente y en forma privilegiada el Reino del SER ABSOLUTO, el Reino de Dios, que comparado con el universo, la humanidad entera y las almas altamente espiritualizadas en el EEP, es como comparar un trillón de universos con unos cuantos electrones respectivamente.
Aquí concluimos por ahora el relevante tema de la norma del Agradecimiento de Fe Inegoísta, con lo cual, también estamos logrando resolver la segunda parte del problema fundamental de la existencia: Determinar el método y la forma para tener un desempeño sobresaliente durante el desafío del Estadio Existencial Carencial, de tal forma que seamos capaces de eludir lo peor de dicho estadio y acceder de una forma relativamente favorable al Estadio Existencial de Plenitud, donde podremos obtener una contemplación muchísimo más efectiva de la Realidad Divina Noumenal, que en última instancia, nos proporcionará la felicidad y la autorrealización espirituales.
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